lunes, 10 de agosto de 2015

EL ULTIMO DIA


Notaba la falta de colores en sus palabras, sus ojos en un instante se habían vaciado, eran oscuros y penetrantes. Decidió aquel día empezar a vivir de otra manera que no la llevase a verse morir entre espejos enturbiados al amanecer y comentarios de paso.

Aun le llegaba el pulso a las yemas dedos mientras movía una moneda en la mesa de aquel restaurante casi vacío. Fue en ese momento que me contó las cosas de las que estaba arrepentida, en su relato hubo un par de momentos emotivos en los que pensé que me incluiría, pero no lo hizo, me frustró.

Me dijo que en su nueva vida rompería con las costumbres de hasta entonces, ya no sería una amante de sí misma, su alcoba seria solo una habitación más. Que no amaría más, como si ella pudiera decidirlo y no salpicar a nadie con banalidades e ilusiones.

Sus labios despegaban sílabas sueltas, pero todo era en silencio. Buscaba un lugar donde llegar, cuando apenas había partido.

Cálida tarde de verano fugaz, de tiempo sin relojes, sin afanes más allá de los pensamientos. Ese día, pensé mucho más de lo que hablé, infinitamente, no pude ser un gran conversador porque ella no lo era y en esta ley del dialecto han de ser ambos buenos tertulianos. No quise hablar porque era peor sentir, era mas grata la brisa, el aroma del café recién hecho sobre la mesa, las palomas del muelle, el silencio.


No dije adiós, ni siquiera mientras se formaba la lejanía de su figura. Me negaba desde el aliento, aunque sabía que nunca más nos volveríamos a ver.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts with Thumbnails