miércoles, 10 de julio de 2013

TODO LO BUENO QUE HAY EN TI



Habían salido a pasear un día de invierno,  frío y lleno de sombras, la noche era cada vez mas silenciosa y él después de estar toda la tarde barajando diferentes palabras, se giro hacia su mujer y le dijo, no quiero que sigamos juntos, he conocido a otra persona y quiero estar con ella.

Aquella noche cuando fueron a dormir ella le dijo que lo amaba, y él apago la luz.

Vinieron días de llantos, de dolor, ese dolor que uno siente cuando agota las esperanzas y el tiempo. Y ella empezó a recordar los días vividos al lado de su hombre, las cosas que a ambos les gustaban, las sonrisas y los besos, los abrazos, los paseos. Y con todo ello tuvo una idea.
Le pidió que antes de separarse la dejara llevarle a un nuevo lugar y juntos disfrutar de una cena, la última antes de que él abandonase lo que había sido su hogar, que sería en una semana y que hasta entonces no se marchara, después de esto se divorciarían y no se volverían a ver, ella nunca le pediría nada, ni siquiera le buscaría. Aceptó sorprendido, y guiado por el reflejo de un amor que había ido muriendo.
Al día siguiente ella fue al banco y saco todos los ahorros que guardaba de hacía muchos años, con ellos se dirigió dos calles más abajo del lugar donde siempre habìan vivido y desapareció.

Los días fueron pasando esa semana y cada uno de ellos fue como si no hubiera ocurrido nada, continuó haciendo la vida normal, le hacia el café por la mañana, veían la televisión juntos, parecía realmente que todo seguìa como siempre.

Y llego el último día, el día en el que debían ir a cenar juntos. Le explicó que no necesitarían ir en coche, que lo harían caminando, y se vistió de un modo espectacular, con un vestido de color vino que realzaba su delgada figura, estaba hermosa y cuando él la vio se sorprendió, realmente estaba linda y se había esforzado mucho en estar así para él.

Ella le tomó la mano y caminaron unos minutos hasta que llegaron a un viejo restaurante al que hacía mucho no iban, al llegar, estaba totalmente cambiado, y sobre los cristales de la fachada se leía: “ esperanza”, él se sorprendió que en tan poco tiempo hubieran cambiado el nombre del local y lo hubieran reformado. Entraron.

Al cruzar el umbral, casi de un modo instantáneo él empezó a sentir una cantidad enorme de sensaciones agradables, melancólicas y hermosas al mismo tiempo. Estaban solos, las paredes pintadas de su color favorito, el azul, llenas de cuadros enmarcados en cristal y plata en donde aparecían expuestas las fotos más emotivas de los momentos vividos juntos, la música de Bach era la que más le gustaba, las sillas de Luis XV que guardaba en el garaje para arreglarlas algún día, reformadas y perfectas, el suelo recitaba frases escritas de consuelo y abrigo que siempre se habían dicho, el ambiente estaba perfumado de su aroma favorito. Se sentaron en el centro de la sala, se miraron mientras ella sonreía apenas, la sorpresa para él era tan grande que no sabía cómo reaccionar, ligeramente toco la mano de ella mientras su rostro le decía: ¿y ahora qué?.
Un camarero apareciò desde la cocina y  les diò las buenas noches, después de él otros tres mas dejaron su mesa repartida de platos diversos, todos aquellos que él adoraba, la sopa que  le  hacia feliz tomar cuando se la preparaba ella, allí tenía todo lo que él podía desear.

El hombre no entendía bien lo que estaba pasando, pero era un desfile de sensaciones agradables, de evocar una y otra vez una vida maravillosa, apenas intercambiaron palabras en la cena, ella le dijo de nuevo que lo amaba, alguna mano acarició la otra, y pasaron las horas como segundos, como latidos. Se acercó a ella, sumergido en el calor que solo es capaz de dar el amor, en la seguridad, en la eterna sensación de saber donde quieres estar, de sentirte mejor que nunca.

Se había hecho muy tarde, en algún momento de la noche el decidió levantarse, ponerse el abrigo, abrir la puerta de aquel lugar y salir fuera dando varios pasos en el frio terrible de aquella noche, pues de todas las noches de este mundo y por alguna razón desconocida  aquella estaba siendo la más fría de todas. Pero al mirar atrás y contemplar todo lo que se encontraba dentro de aquel lugar, regresó, y creo recordar que no salieron de aquel lugar hasta la mañana siguiente, y lo hicieron juntos, riendo como dos niños que salían a jugar cualquier mañana, cualquier día.

"Dedicado a todos los que aman de verdad y son capaces de luchar por el amor "

0 comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts with Thumbnails