lunes, 15 de julio de 2013

CARTAS DE LA NOCHE POLAR A C.(1)





En el transcurso de mi vida he desaprendido modales, he aprendido formas de ver la vida, y de formar parte de ella, por esa entre otras razones he decidido siempre ser un peregrino, un viajero que en ocasiones se establece en algún punto donde sueña porque le  crezcan  raíces. Pero no ocurre nunca o al menos las sensaciones no duran, por ello decidí volver a viajar y perderme en la soledad de un paisaje helado donde las noches son más largas que en ningún lugar.

Las noches están siendo extensas y me he vuelto tan observador de la nada que podría antes del amanecer dar la vuelta al mundo, podría escribir un libro, podría vivir mi vida solo en una noche, y eso podría ser grandioso.

Cada semana te contaré lo que escucho en las noches, lo que pierdo en cada una de ellas, cada cierto tiempo hare un esfuerzo por olvidar, aunque sé que será imposible.

En estos días por las noches escucho clavos amartillados, golpes secos sobre sus cabezas, y suelo imaginar que están cerrando, que guardan tantos clavos, imagino puertas por las que ya no puedo pasar, o un ataúd enorme con espacio para vivir muriendo.

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