jueves, 13 de junio de 2013

EL OTRO HERMANO



Tienes dos salidas, una esperar a que tu teléfono móvil se quede sin batería, si ocurre esto te matare. La otra es contestar cada vez que  suene el teléfono y responder a la pregunta que te hagan, si no contestas bien matare a uno de tus hermanos hasta que estés sola y hayan muerto todos. Tienes suerte de pertenecer a una familia numerosa pero si llega a ocurrir esta segunda opción, y en ningún caso sabes responder, te matare igualmente.

Las paredes de la habitación eran de amarillo chillón, y estaban llenas de dibujos que no hace mucho había hecho, se había convertido rápidamente en una mujer de veinte años, tuvo que salir adelante en un hogar donde su madre era alcohólica y su padre nunca existió , y tuvo prácticamente que criar sola a sus hermanos pequeños. Apenas conoció el amor y  nunca el desamor, el sexo era una forma de expresión que la ayudaba a dejar de ser una niña, a ver de otra manera la vida. Quizás por ello había recurrido a divertirse en barras de bar donde figuras oscuras arrastraban sus tristezas entre miradas vidriosas y aromas bebibles que hacía que uno quisiera estar más ebrio que nunca. Allí se vendía a veces con caricias sin vuelta, en estos lúgubres lugares buscaba el cariño de un hogar falso, de un hogar imposible. Quien iba a pensar que viéndola desastrada y humillada, apenas hermosa, alguien se iba a enamorar de ella, quien la iba a querer tanto que se volvería  loco al verla en otros brazos, solo podría ser alguien cuya vida no hubiese merecido la pena, un sádico enfermo, un auténtico asesino.
Y allí lo tenía delante, en su habitación, junto a sus hermanos y empuñando un rifle a punto de ser disparado y dándole dos opciones con apenas una salida.
Sus manos temblaban y su rostro era como un  fango mezclando de lágrimas y sudor, en el suelo estaba el teléfono móvil sobre el que debía elegir, sus dos hermanos pequeños se abarrotaban en una esquina de la habitación confundiéndose, tratando de no hacer ruido, de no respirar. Ella miraba fijamente el celular sobre la alfombra y cada segundo parecía una eternidad.
Salto la primera alarma en el móvil de que se iba a quedar sin batería, y en el rostro de aquel hombre se esbozo una sonrisa., entonces comento “es sencillo reina, puedes no contestar y salvar la vida de tus hermanos, así podre reventar tu hermoso rostro de un solo disparo.”
Entonces fue cuando empezó a sonar el teléfono, obviamente si sonaba mucho podría acabarse antes la batería, ella no pudo soportarlo y contesto, una voz masculina de tono suave le pregunto: “Recuerdas aquel con el que engañaste a mi amigo, ¿Cómo lo acabo de matar, le arranque la cabeza, lo ahogue, o lo lance desde un edificio?”, ella cuando escucho esto dejo caer el teléfono mientras miraba a su opresor, sabía que ellos iban en serio y si no contestaba bien matarían a uno de sus hermanos, sabía que no habían revisado bien la casa y en esa habitación no estaban todos, faltaba uno.
Ella contesto refiriéndose a la última opción, entonces la llamada se colgó.
El hombre que estaba junto a ella  se acercó y al oído le susurro, “le arrancamos al cabeza”, en ese momento dirigió su rifle hacia la esquina en la que estaban sus hermanos y disparo, al más pequeño prácticamente le exploto el pecho con el disparo, fue salvaje, rápido, mortal.
Ella se quedo inmóvil, llorando impotente, aterrada de su decisión y su respuesta, pero sabía que uno de sus hermanos no estaba allí, de hecho casi nunca lo estaba, nadie le conocía debido a que era retrasado y odiaba salir a la calle, tenía su cama en la buhardilla de arriba y apenas era capaz de entender nada. Con el disparo había sentido un golpe tras la puerta, intuía que se encontraba allí escondido, ella empezó a pensar que seguramente los podría ayudar, ya que físicamente era fuerte y desarrollado.
Volvió a sonar el teléfono, y ella no contesto.
Volvió a sonar el aviso de que apenas quedaba batería.
De nuevo el teléfono sonaba, y en esta ocasión ella contesto, sintió que podría sobrevivir junto con el otro hermano que impávido se había quedado en la esquina.
Pero nunca pudo imaginar cual sería entonces la pregunta, aquella tenue voz dijo: “¿cuántos hermanos te quedan?”
¿Qué contestar…? Su piel se había quedado fría y blanca como una capa de nieve, si no decía la verdad descubriría al otro hermano, si decía que solo tenía el que se encontraba a su lado, seria falso y podrían matarlo inmediatamente, y si no lo hacía a tiempo ella moriría. Pensaba rápido, era evidente que sabían del otro hermano y así la pregunta era obvia, pero todo dependía realmente de si estaba vivo o no, que estuviesen al otro lado de la puerta esperando su respuesta, realmente era estar jugando a la ruleta rusa con su vida y la de sus hermanos. Tenía que contestar…dijo “¡dos!.
En ese momento se abrió la puerta y su hermano discapacitado cayó al suelo dejando ver un cuchillo que atravesaba su espalda. El hombre del rifle dijo “perdiste” y apuntaba de nuevo su rifle hacia la esquina en la que su hermano aun vivo  sujetaba el cuerpo del otro, y fue en ese momento cuando aquel que tenía el pecho abierto logro levantar un brazo mientras articulaba la palabra “vivo”. “¡Hay dos vivos entonces grito ella, son dos, acerté la respuesta, he acertado, debes dejarnos vivir”!. La habitación se lleno de ojos abiertos, de un halo de esperanza, de llantos, de silencio.
Segundos después, el teléfono se quedo sin batería.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts with Thumbnails