lunes, 22 de abril de 2013

EL AGUA DORMIDA


Un anciano esperaba sentado en un banco la llegada de su nieto y al hacerlo este le comento enérgicamente los diferentes sucesos que le habían acontecido durante el día,
y se quejaba de que siendo el mejor jugando a un deporte le hubiesen puesto a hacer otro que no le gustaba tanto, y que además no se le daba tan bien, estaba realmente indignado con esto, hasta el punto que aquel anciano decidió contarle una historia :

"Llegue a un cruce en el que debía decidir por donde continuar, había tres caminos que se perdían por el horizonte, dos en la tierra y uno en el cielo, meditándolo continué  por el que parecía menos transitado siendo este la vereda terrenal de mi izquierda, después este se ramifico en otros tres mas y volví a elegir por donde marchar, de nuevo en otros cinco se dividía el destino, así fue como anduve varios días tentando al azar para que me mostrase un hermoso lugar.

En estos parajes la tarde y la noche prácticamente eran lo mismo y los amaneceres eran una autentica explosión de luz, pero según avanzaba fui notando que cada vez la oscuridad era mayor y la luz apenas llegaba a mi por unos instantes, la quietud iba reinando y así fue durante días hasta la mañana que llegue a un pequeño rincón que parecía ser el final del camino. En este lugar el silencio parecía ser absoluto, ni las aves se acercaban, no parecía haber ningún insecto, en el centro una charca que al contemplarla era cono mirar el infinito,  la hierba se había detenido como si fuera hecha del oleo de los cuadros.

Un recóndito paraje, reducido y estático como si fuera una sola imagen, asomarse al agua de esa charca era como hacerlo a un pozo que parecía no tener fin, allí halle descanso, el sueño poco a poco fue haciendo que me olvidara de todo hasta mientras me iba recostando con el cobijo del silencio.

Cuando desperté tuve la sensación de haber dormido mucho tiempo, me encontraba lleno de paz  y sediento, aquel lugar seguía exactamente igual, era como haber descubierto el secreto de la belleza eterna. Me acerque a la charca de aguas invisibles para saciar mi sed, lentamente  me arrodillé y extendí mis manos , el primer contacto con el agua apenas lo sentí y muy despacio se fue creando una diminuta onda en el agua, después algunas mas y finalmente sentí el agua en mis labios, al hacerlo fue como si aquel lugar regresase a la vida, las plantas sentían una pequeña brisa mecerlas, una libélula se me poso en el hombro y en las ramas de los arboles cercanos empezaron unos pájaros a llenar el silencio con sus cantos.

Había despertado aquel lugar al mecer el agua, horas después me marche y mientras me iba podía sentir como  aquel lugar volvía a quedarse en silencio, lleno de vida pero... con el agua dormida."

A veces en la vida uno deja de hacer lo mejor sabe para aprender muchas otras cosas necesarias, siempre podremos obrar de mejor forma cuando sepamos cómo es todo lo demás, y no debemos dejar de  hacer las cosas importantes por aquellas que son las que más nos gustan, pues estas siempre estarán ahí esperándonos como el agua dormida.

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