jueves, 14 de junio de 2012

SUEÑO SIN SALIDA


Un paso hacia atrás y tomo impulso, vuelvo a golpear la puerta de madera pero apenas se mueve, empezaba a dolerme el brazo y no quería esperar el apoyo que solicité, aunque de lejos ya se escuchaba una sirena de policía, y a menos que tuviera otra urgencia su dirección sería la misma que la mía.


Fue hace aproximadamente cinco meses que comenzaron aparecer aquellos cuerpos de mujeres cuya vida había sido arrebatada, cuerpos llenos de heridas  sangrantes leves y de golpes brutales, cadáveres de damas que pasando los cuarenta vestían como niñas, con esos vestiditos destrozados, con las trenzas en su pelo enredadas en el propio pavor que debieron padecer y con las cuales debía recrearse sujetándolas para maltratarlas, algunas casi las tenían arrancadas de la piel.

Volví a golpear la puerta, y empezó a ceder, un poco mas pensé, un nuevo golpe con toda el alma y conseguí entrar  pero con un dolor intenso en mi brazo, esperé unos segundos mientras mi vista se adaptaba a la oscuridad y mi brazo se quedaba dormido.

El olor era repugnante, empezó  recorrer mi nariz y mi garganta mezclándose  con mi saliva, hace tiempo que había desarrollado una habilidad  de resistencia al vómito, la sala estaba llena de trastos y juguetes, debía andar con cuidado, una figura humana resaltaba echada en el sofá, quise hablar pero no pude y me fui acercando, lo que las palabras no me daban lo hacían mis pasos. Apenas estaba ya a medio metro y la figura permanecía inmóvil, y entonces tropecé con lo que tropiezan muchos padres cuando llegan del trabajo diario, con un pequeño coche de juguete que me hizo resbalar y caer al suelo, junto al sofá, aparté el cochecito y al tocarlo sentí como estaba lleno de una sustancia pringosa, apestaba, mi brazo había quedado apoyado en el sofá junto a la figura humana estática. Recordé que llevaba una linterna en la chaqueta, los nervios no me habían dejado pensar, siempre fui impulsivo, la saqué y la encendí apuntándola hacia el sofá y el horror que vi me hizo incorporarme de golpe, aún me dolía el brazo, era de nuevo el cadáver de una mujer cuyo rostro había sigo desfigurado, sus manos había estado sangrando durante mucho rato dejando un gran charco oscuro en la sala.

Y en ese momento me di cuenta que en una esquina de la habitación había alguien sentado, se movía como si se meciera, y me miraba fijamente, el entonces me saludó levantando la palma de la mano, yo me mantuve inmóvil, obviamente era el autor de aquella masacre, continuaba saludándome, di un par de pasos en su dirección para verlo mejor, continuaba sentado y moviéndose hacia delante y atrás, su rostro estaba cubierto por una tela y en el lugar de los ojos parecía tener botones, entonces habló lentamente:

-¿vienes a jugar conmigo?

No pude contestarle, sus manos sangraban, y en una de ellas llevaba un osito de peluche, debía ser el osito que venía siguiendo desde hace tiempo, el que enviaron por correo.

El dolor del brazo y el hedor de la habitación empezaba a marearme, parecía que iba a desmayarme, escuché como alguien más entraba tras las sirenas en aquella casa, no recuerdo nada más, a excepción de que empecé a soñar que me encontraba en una habitación de juegos donde los otros niños me señalaban y me gritaban, no podía encontrar la salida, quería irme pero no podía abrir la puerta porque mi brazo no  respondía.

Un mes después…

Familiar- ¿doctor como se encuentra hoy?

Doctor- estable, no hay cambios permanece dormido

Familiar- ¿y hasta cuándo cree que estará así?, en coma

Doctor- nunca se sabe, eso siempre depende del paciente, de su capacidad y ganas de vivir.

 Me siguen gritando los niños mientras me señalan, sigo viendo la mirada llena de botones, quieren que juegue pero yo me quiero marchar de aquel lugar y no puedo, quieren que juegue a su juego macabro, quieren que bese a una muñeca que aún respira y sangra.

4 comentarios:

RENATO VIDAL S. dijo...

realmente me dio susto, paso todo por mi cabeza como una película, atrapas al lector no hay duda, Un abrazo, buena historia.

claudia patricia dijo...

Cada historia tuya es un mundo por descubrir, por más de que al inicio de la lectura trate de imaginar el final nunca alcanzo a a cercarme.

Que buena historia.

Anónimo dijo...

cautivadora y llena de suspenso .....

que buen escrito

felicitaciones

danilita21 dijo...

Cruda, silenciosa y amenazante...
Muy interesante.
Un abrazo

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