viernes, 8 de junio de 2012

LA FOTOGRAFIA


Era una tela como el color del cielo después de una tormenta y rodeaba tu figura desde los hombros hasta tus tobillos. Junto a ti, un caño de agua fresca dejaba con su sonido ininterrumpido el agua llenando una roca hueca hasta sus bordes, creando un espejo de tu entorno. El fondo de aquello era la montaña con sus tonos verdes acompasados de puntos amarillos traídos por la primavera, de flores en sus capullos a punto de dejar estallar su color.


Y allí estaba yo, con mi cámara fotográfica para retratarte, apenas había aire, y el sol parecía que se fuera hinchando como un globo amarillo, olía a campo y una muralla romana se extendía desde las afueras de la ciudad.

Todavía con el paso de los años miro de vez en cuando esa foto, recuerdo los finales de alguna conversación, recuerdo tu cuello blanco girarse llevando tu sonrisa de labios ojos, tus ojos cuando bajabas las gafas de sol y las pestañas se agitaban como mariposas.

Fuer hermoso aquel día, éramos perfectos, en ese momento de la vida donde todo está como debe ser.

Recuerdo tan bien, como jugamos al amor, y el beso antes de un adiós que se hizo tan largo como el atardecer, recuerdo algunas palabras que llegaban desde el corazón, sentimientos que afloraban, la piel cuyo vello se erizaba.

La vida pasa y nos va dejando regalos dentro de lo  que somos, hoy vuelvo a mirar esa fotografía y puede ser que no lo vuelva  hacer en mucho tiempo, o quizás nunca, hay muchas más fotografías grabadas en mi mente, ¡pero que bonito fue aquello!.

2 comentarios:

Soraya dijo...

La memoria, es un buen conjunto de fotografías. Siempre nos devuelve la que menos nos esperamos. Muy lindo relato. Abrazos.

Soraya dijo...

La vida es un gran álbum. Qué pena que ciertas imágenes solo puedan verse cuando se abre el álbum y se pasan las hojas. ¡Me encantó! Abrazos.

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