martes, 13 de marzo de 2012

LOS MARGENES DEL OLVIDO

Temblaba abandonado en un callejón de nadie, cubierto de la escarcha de la mañana, apenas con unos minutos de vida en su mirada, el cabello como la piedra, los ojos como espejos rotos,  las manos agarrotadas con los dedos hundidos en la arena del suelo y las uñas partidas  después de una noche entera huyendo de la muerte.




Ya no quedaba nada en el aliento de la buena mesa de los días anteriores, ni es su ropa del perfume sin olvido de una dama inapropiada, ni los gritos de los niños jugando sonaban en sus oídos huecos, solo quedaba él, tan perdido que apenas recordaba quien era, tan abandonado que nadie ya decía su nombre.

No quiere descansar, huye del Caronte de su callejón, se mece en el suelo como mecido fue al nacer pero ya sin corazón, no puede abandonar el mundo único pues en nada cree más lejos de su camino, pero antes de huir a la nada oscura busca de nuevo ese corazón perdido.

Soledad de agua clara y lágrimas de papel en textos releídos, millones de miradas perdidas en paredes anónimas, nombres que no significan algo, caras que lo fueron todo.

Cada instante parece el último y después solo es otro, su vida son recortes del mismo día con apenas recuerdos del último momento de ayer.

Así se acaba, así se pierde cuando ya no hay nada que ganar, es el final de todos los finales, cuando el cielo cae como si fuera el telón pesado de un viejo teatro.

Hoy no me levantaré, o quizás de solo tres pasos, la miseria de mis heridas colma el orgullo del que pasa, solo eso, pero mi deriva es la buscada, es la trampa a la que mi mente me sometió.

Solo soy una sombra del presente que aguanta la mirada fija como si de locuras estuviera lleno. Ya voy desapareciendo, solo será un segundo mas.

1 comentarios:

Juan Risueño dijo...

El futuro siempre a un paso, o sea presente puro y duro. Vidas solo de ahora mismo.

Saludos desde ésta tu tierra Jose Fco. Buena semana.

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