jueves, 23 de febrero de 2012

VOLAR

Hace algún tiempo aprendí a volar, lo cierto es que siempre quise hacerlo pero no encontraba la forma adecuada de desplegar las alas, era teóricamente fácil, los pasos estaban claros, primero cerrar los ojos, respirar profundamente como si el cielo quedara en tus pulmones,
 uno, dos, tres pasos, impulsarse liviano hacia arriba y en ese momento volver a abrir los ojos y contemplar como te vas separando del suelo. Era maravilloso. Era solo yo hasta los extremos de mis alas.

Volé tantas veces que olvidé la sensación de pisar el suelo, volé tan alto que no había nadie, volé de tantas formas que me olvidé hacer cualquier otra cosa.

Un día en el que estaba enredado entre las nubes te encontré, hermosa, con tus giros en el aire y aquellas dos maravillosas alas blancas. Me enseñaste a jugar en el cielo mientras reías una y otra vez, era la manera más bonita de encontrarte, allá donde tus murmullos felices eran escuchados. Éramos eternos, únicos, éramos parte de la perfección. Simplemente volando hacia el horizonte podíamos hacer que siempre fuera de día y el sol siguiera iluminando nuestros momentos llenos de magia.

Una mañana en la primavera de algún lugar del mundo, me separe de ti un instante, y fui a parar junto a un hombre que orgulloso exhibía unas alas grandiosas blancas y plateadas, me dijo que sus alas podía ser mías si era capaz de adivinar cuantas plumas había en ellas, pero si erraba perdería las mías. Realmente parecía fácil pues para aquellos que volamos es sencillo realizar ese cálculo, y el premio me haría verme ante ti casi como un dios. Estuve varios días pensando en ello, y finalmente una mañana temprano abandoné el calor de tu piel para ir a contestarle, al hacerlo no hubo acierto e inmediatamente perdí mis dos alas.

Vagabundo me encontraba caminando por un mundo que había olvidado, algunos recuerdos revoloteaban a mi alrededor tratando de meterse en mi cabeza pero solo podía pensar en ti.

Encontré mucha gente que no sabía volar, y a pesar de  haber perdido mis alas quise enseñarles a ellos a utilizar las suyas, de ese modo podrían llegar a ti y decirte lo que me había pasado, donde estaba, y que vinieras a mí.

Pasaron los años, hasta el punto que solo tenía destellos de sensaciones que recordaba cuando extendía mis alas, y los días en compañía de mi amada, los momentos en los que fuimos tan felices. Enseñé a volar al menos a dos centenares de personas, ninguna regresó a mi para traerme nuevas suyas. A pesar de ello seguí en el empeño y mi camino nuevamente se cruzó con quien había ganado mis alas en la apuesta realizada muchos años atrás, seguía igual, como si el tiempo no hubiera pasado. Conversamos y le hablé de mi tristeza y mi trágica existencia, tras ello, me ofreció una solución, el iría hasta donde se encontraba ella y le haría la misma oferta que me hizo a mí, realmente como nadie acierta nunca la cantidad de plumas de mis alas perdería las suyas y llegaría a donde yo estoy. Así lo hizo.

Unos días después apreció nuevamente a mi lado con sus alas blancas y plateadas, ansioso le pregunté que había pasado y dónde estaba ella. Me dijo que no quiso aceptar su oferta, la tentó incluso dándole un margen de error posible, le dio mas posibilidades que a nadie hasta el momento. Pero no aceptó.

El hombre que había perdido sus alas permaneció el resto de sus días con los pies en el suelo, murió y fue enterrado en la tierra. Y lo único que pudo recordar el resto de la vida que tuvo antes de eso, es cuando dijeron que ella nunca quiso perder sus alas a pesar de poder obtener otras mejores, porque siempre le estuvo buscando en el cielo, y de hecho aún lo hace.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

es tan ironico perder nuestros sueños tan solo por alcansar una ilucion algo que con el tiempo seva muchas veces soñamos con tocar el cielo pero se nos olvida lo mara villoso que es tener los pies en la tierra haveces tanta ilucion es solo eso ilucion pero lo que palpal y tocas es verdadero olvidamos aquellas personas que nos vieron sufrir y luchar por alcanzar aquella ilucion tan solo nos queda espera en que la vida nos vuelva ofrecer esa oportunidad que alguna ves la perdimos tan solo por querer imprecionar aun fantasma que solo vive en los recuerdos

Anónimo dijo...

que magia me trasportaste al pasado y me devolviste ami presente en el recorrido me acorde y menseñaste que aun el lo lejano la hellas siguen y el pasado late aun que por mas muerto que estes sigue viviendo el soñador ese que algun dia vajo de un avion queriendo soñar

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