jueves, 2 de febrero de 2012

DEBO MUCHO A QUIEN NO AMO

Debo mucho a quien no amo, por mostrarme las vísceras de la realidad, por abrir las puertas de las visiones auténticas en el hilo de la vida, por dar posada a inquietudes y rebatirlas en conversaciones de umbrales, de pasillos llenos de gente, de patios con palomas como leones, de balcones hechos de aire, de bares ruidosos donde embriagar nuestras heridas.


Debo mucho a quien no amo, por dejarme ser siempre el mismo a pesar de no importar, de llenar de risotadas mis encuentros con la vida, de animar mi parte pública frente a la sombra que crece en el recuerdo, de apenas conocerme y a veces comprenderme, de ser el baile y nunca la canción.

Debo mucho a quien no amo, a veces por amarme con los tragos del desaliento de mi abandono, por construirme un palacio donde el narciso goza  de halagos, por tenerme por instantes mientras crecía para otros, por ser el libro que he de leer siempre aunque nunca sea elegido.

Debo mucho a quien no amo, por dejarme amar en otros lares, por dejarme ser el aprendiz de mi mismo y no sonrojar mi piel entre alientos de acuerdo, por no ser parte de mí, por ser la parte de otros desamados, por dejarme despierto aún en las noches más profundas.

Debo mucho a quien no amo, pues el amor es escaso y a veces tardío, y el mundo se hace grande según se aprende a mirar, debo a todos los que no amé a pesar del destino de su amor por dejarme mas espacio y mas libertad.

Debo mucho a quien no amo, y en el amor tengo la deuda por caricias hasta la infancia, pues no soy el amo de mi adentros y no organizo mi sentir, pero a quien amo no debo y por amor cada día temo.

En honor a Wislawa Szymborska, poetisa, premio nobel, fallecida en el día de hoy.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ESTO ES SENCILLAMENTE HERMOSO.

David C. dijo...

bonito.

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