martes, 31 de enero de 2012

LA BOBA O LA INCONCLUSA

-He decidido no verte más

Se lo dijo mientras perdía la mirada en el fondo lleno de botellas de aquel pub irlandés, apuraba su cerveza fría, reflexivo, mientras continuaba hablando

-Lo cierto es que estar contigo fue excitante, al menos los primeros diez segundos cada vez que nos encontrábamos, después era como estar en un jardín lleno de estatuas.


La mujer no decía nada, callada y hermosa solo lo miraba dejando en sus ojos una expresión de desconcierto con un puntito de tristeza.

-Cuando te conocí eras como una diosa, quedé absorto, enamorado, idiotizado por tu aroma a crema hidratante y por tu piel suave y brillante a la vez

Ella se inclinó hacia él sutilmente dejando entrever un estupendo y redondeado escote merito de algún cirujano de la zona.

-Tu conversación nunca lo fue, realmente eran diálogos perdidos, premisas lanzadas al aire, nunca me gustaste por tus ideas, aunque realmente nunca supe cuales eran, no fuiste capaz de trasladármelas. Eso sí tus besos eran como pozos de agua fresca, como oasis en el desierto de los días.

Volvía a acercarse a él mientras lo rozaba, tratando de llevar una de sus manos hasta su hombro derecho.

-y es mejor tenerte lejos, sobre todo de mi cartera, no me gusta pagar peaje por tener una hermosa mujer a mi lado, tus pechos…

En ese momento el se detuvo, pues ella había quedado en una postura claramente expuesta para que la besase, para que la abrazara y estrujara, para disfrutar de nuevo de las mieles de aquella diablesa rebosante de lujuria, su senos asomaban como dos dulces cachorritos desde el escaso vestido plateado. Ella era el cebo y el premio, era un mar de libido para esclavizarse en el amor. Pero continuó hablando…

-decía que tus pechos son realmente atrayentes, es la llave de la celda de deseo en la que estuve, pero ahora solo son lugares ya conocidos que no dejaron recuerdos, eres un terreno recorrido, es la misma playa vacía donde nadar en la monotonía cada día, un cuadro en blanco que nunca dirá nada, fuiste tanto por unos segundos que ahora se me hace extraño que no seas nada

Ella entonces quedó inmóvil sin parecer entender y quiso decir algo

-entonces mi amor ¿te gusto o no te gusto? Vayamos a tu casa.

- Lo cierto es que cuando se te conoce, y hacerlo es verte desnuda, uno ya lo ha visto todo de ti, después no hay nada, ni los vaivenes de tus caderas, ni tus pies junto a mí en la ducha, nada, eres un solo camino, corto, que no llega a ningún sitio. Fueron solo esos segundos los que pude haber sentido algo parecido al principio del amor, lástima que solo fuera una ilusión, tan fugaz y tan baldía. No puedo pasar más tiempo mirando un hermoso paisaje que permanece inmóvil.

Aquel hombre terminó de apurar la cerveza y se marchó, lejos de la febril ilusión de una historia de amor, y habiendo aprendido algo más sobre el deseo y el amor en los albores de su juventud.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

que palabras tan fuertes que mirada tan inorante aun que todo entra por los ojos es mas valioso lo que se es por dentro que lo que valemos porfuera no siempre lo que seve delicioso es lo mas limpio y puro

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