martes, 24 de enero de 2012

A ESA HORA DEL DÍA

A cierta hora de la tarde ocurren cosas increíbles, es el momento en el que el olvido se fusiona con el recuerdo y renacen una y otra vez tantas razones vitales como rayos de sol, y se van apagando en la bóveda del cielo que estalla en millones de cristales verdes quemándose mientras caen a nuestros pies.


Es el momento de reclinarse y permitir que las brisas de la vida nos peinen los cabellos, de dejar nuestro cuerpo rendido y postrado para un atardecer que nos recorre como una luz y una sombra a la vez. Y no hay sueños que adormezcan la realidad, ni huídas a otros parajes, es el momento perfecto para ser.

Me has enseñado que en ese momento de la tarde las esperanzas se convierten en palabras susurradas para los sedientos de sensaciones diversas, para el cómplice acento del que anuncia un nuevo evento que reclama su alma. Para cualquiera que quiera ser cualquiera.

Y yo amado y encontrado me divierto entre lo que puedo llegar a imaginar y lo entregado al sonrojado crepúsculo derivando mis anhelos a los ojos de una mujer, sabiendo que en el húmedo aire se respira la mejor parte del día, en ese momento, a esa hora del día.

A esa hora del día ni te amo mas ni te tengo más, pero sé que cada segundo es ganar una eternidad juntos para saberte mejor, y entender una manera de las muchas que me das de hacer el amor.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

HAY MOMENTOS DE MOMENTOS, MOMENTOS PARA SOÑAR, SENTIR Y AMAR UN POCO MAS LO QUE YA SE NOS HA DADO, MOMENTOS EN LOS QUE SE ES FELIZ CON UN POCO DE TRANQUILIDAD, EN LOS QUE SE ES INMENSAMENTE RICO CON LA COMPAÑÍA DE ALGUIEN A QUIEN DE REPENTE, NO SE COMO NI PORQUE SIENTES QUE YA LE CONOCÍAS, MOMENTOS QUE SE TE DAN PARA QUE DESCUBRAS UNA VEZ MAS LOS GRANDES TESOROS QUE SIN IMAGINARLO PUEDES ENCONTRAR. GRACIAS POR HACERME RECORDAR ESOS MOMENTOS DE INMENSA FELICIDAD.

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