martes, 25 de octubre de 2011

UN DIA EN LA CAMA

Sabes de esos días en los que al abrigo del sueño duermo en mi cama  como si fuera una brújula sin norte,  mientras fuera del calor y al otro lado de la ventana se ven en sus extremos los estallidos de luz que vienen con la tormenta, y unas rápidas gotas de agua empiezan  a golpear cristales avisando que el cielo comenzó a caer.

Dejo que mi cuerpo recogido y girado hacia el perfume de las sábanas de ayer que me recuerdan el abrazo desnudo, mientras el viento entra por debajo de la puerta para robarlo y llevárselo al olvido, cuando todo se vuelve más oscuro y el silencio toma el cuerpo del aire agitado alrededor de mi lecho.

Son los días envueltos de pensamientos vagos, de descanso, con la fuerza mellada y el cansancio de haber sido un buscador de los tesoros de la vida.

La alfombra descolocada en el suelo, el olor del café frío, la ropa de ayer desechada en una silla, la oscuridad en las esquinas, la que dan las nubes grises sobre mi tejado.

En esos días dejo dormir en mi cama no solo al cuerpo, también a todos los deseos que cada día me lanzan a mirar a los cientos de balcones de una vida llena de lugares donde ir.

Aún están las huellas de tus pasos entre las puertas de mi casa, aún escucho el sonido de tus pies desnudos yendo de un lado a otro con risas espontáneas que chocan en las paredes vacías.

Me acoge la cama como si fuera una perla en su concha, como si no quisiera dormir mas pero no pudiera evitar hacerlo, como si me susurraran al oído una hermosa melodía y solamente pudiera pensar en ti.

5 comentarios:

madison dijo...

Tus relatos me embriagan...

Marga dijo...

Me siento en tí cuando sientes de este modo y decoras tus palabras de melàncolia.Es excelente.Un sueño dulce.

Jose Fco. Delgado Abad dijo...

Gracias por vuestros comentarios , siempre son esa pagina que deje en blanco para llenarla con comentarios que llegan, es lo que no llegue a escribir.

Victoriana Díaz dijo...

Bello relato cargado de melancolía. La cama amiga es el lugar propicio para deprimirse.
Levántate y mira la vida desde el albor de la mañana. Empapaté de esa energía que dá el nuevo día.
Un abrazo y mis mejores deseos

Juan Risueño dijo...

Leyendo tu relato me vienen a la mente estos días que tengo por delante -hasta el miércoles- en los que desollar la cama, entre otras cosas inútiles, que también son muy necesarias.

Un abrazo Jose Fco. Mi amistad en lo que te sirva por esas tierras lejanas

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