viernes, 2 de septiembre de 2011

MI PARTE OSCURA

“A veces enciendo la luz para no ver mi propia oscuridad”, esta es una frase escrita por Antonio Porchia y sobre la que practico en estos días buscando interruptores que me den la luz que pueda relajar pensamientos intestinales sobre una vida que en ocasiones tiende a magullarse en sombras llenas de pensamientos infestados del recreo al dolor.

A veces soy lo contrario, lo opuesto a lo que represento cada día, a veces soy lo que no he construido y solo puedo suponer que esto ocurre para que podamos tener la capacidad de compararnos, ¿Cómo saber apreciar el bien si no se ha sido malo alguna vez?.

Se trata de agitar la conciencia, de despertar las dormidas iniciativas de ser realmente humano, de no dejarnos guiar por el subconsciente cada día para acabar igual, es romper algún molde para terminar siendo el mismo que siempre hemos querido ser.

La oscuridad de cada uno puede solo ser un lugar secreto donde se accede a aquello que nos dañó, y por lógica a lo que hemos desarrollado para defendernos de ello, a esa parte de nuestra ira que defiende nuestra vida aprovechando los medios al alcance.

Todo es sano, es real, y es necesario, hemos de tener de vez en cuando esa parte de oscuridad para apreciar los momentos de luz, lo que nunca debemos dejar que ocurra es que algún día ese interruptor que nos permite de nuevo ver deje de funcionar, que quedemos relegados a ser lo que nunca debimos pues entonces de nada servirá todo lo vivido o las razones de haber participado en momentos de bondades.

Nadie va a juzgar tus momentos de oscuridad más duramente que tú mismo, simplemente estate alerta para que cuando esto ocurra la luz ya esté encendida.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

los que conocen la verdad misma es, esta es la realidad humana. Nadie es bueno o malo. Sólo las diferencias en la visión de todos.

Juan Risueño dijo...

Un hombre sin oscuridades es una feria.

Saludos

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