lunes, 12 de septiembre de 2011

LA PRINCESA DE LA ESQUINA

Ahora vivo en otro país y el recorrido que me lleva a mi lugar de trabajo ha cambiado, las luces que van alumbrando el día llegan de brillos y tonalidades diferentes, los aromas son otros y no me traen recuerdos de ningún tipo y los rostros de la gente son muy diferentes, con otros reflejos de pensamientos y sentires. Pero hay una persona que veo cada día en las mañanas que me sumerge en reflexiones y nostalgias, es diferente, es una mujer que empieza a ser anciana y se muestra en la misma esquina cada día solicitando desde sus labios agrietados ayuda para comer, y tiende su mano delicada para recibirla.

La diferencia que hay en ella es lo que evoca, es su mirada errática y a veces especial, es su belleza consumida y que cuenta que es una princesa abandonada, dice que la amaron tanto que la hicieron soñar con una vida llena de cariño y pasión, dice que amo tanto que quiso que su palacio fuera para su amante.

Un día me detuve cerca de ella a ver lo que hacía, a mirarla, sus maneras y posturas eran unas que apuntaban a una buena educación, nunca creí lógicamente lo que contaba pues mas locos en este mundo libres y con impune verborrea que nobles abandonados. Esbelta y fina, en ocasiones con la luz del sol recordaba a una estatua griega, inmóvil y adormilada como si la noche no la hubiera dado descanso.

Cada día la veía y me di cuenta después de un tiempo que era lo esperado, que cuando empezaba a caminar hacia el trabajo lo hacía pensando en cómo estaría ese día. Fue creciendo un vínculo que no podía evitar, siempre que pasaba a su lado la escuchaba palabras rotas, tratando con ellas de completar una historia que probablemente nunca ocurrió.

La mañana era fría en un septiembre que fue especialmente duro cuando ocurrió algo que marcaría la diferencia para siempre en mi vida, un estruendo gigantesco hizo que la serena mañana disipara hasta su niebla, debió con el despertarse todo el mundo, corrí al ver que provenía de la esquina en la que solía estar mi princesa abandonada, el llegar encontré que un camión descontrolado había arrollado una hilera de coches que esperaban la señal verde para avanzar, había humo, fuego, los destrozos eran mayores, la gente huía del lugar y algunos gritos se escuchaban ahogados por el ruido de pequeñas explosiones, era terrible. Miré a cada lado y no la vi, sería que hoy quizás no vino por primera vez, entonces quise ayudar y me acerqué donde el metal parecía rugir entre las llamas, fue un instante, rápido, pero recuerdo que me dejó sordo una explosión y tras ella otra muy cerca de mí, noté un golpe en el pecho y como caía al suelo.

Días después me contaron que estuve a punto de perder la vida si no llega a ser por la persona que me salvó, varios ciudadanos fallecieron en aquel accidente, yo pasé dos semanas en el hospital y al salir de allí seguía sin recordar nada.

Recuperé mi vida sin que aparentemente nada hubiese cambiado, todo regresó a su sitio mientas el calendario avanzaba en el mes de octubre. Pero ella no estaba en su esquina, la princesa perdida quizás habría encontrado su palacio de nuevo, o a su príncipe, si eso fuera así me alegraba aunque el no verla me hacía pensar que todos los días faltaba algo en mi vida.

Al llegar el invierno y las fiestas navideñas ya ni me acordaba de mi princesa, solo pensaba en mi nuevo amor, y caminaba al trabajo bastante contento cuando una camioneta pequeña golpeó una farola al dar marcha atrás, el golpe fue pequeño pero hizo bastante ruido, fue ahí cuando repente mi mente se abrió llenándose de luz, recordé por unos instantes el día del gran accidente, recordé a mi princesa abrazada a mí en el suelo de la calle, y me decía entre palabras que apenas escuchaba mientras sujetaba las manos con las suyas, suaves, me hablaba y la única frase que logré recordar de lo que sucedió aquel día fue: “despierta mi príncipe”.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

cuando se ama seda todo asta la vida si fuera necesario nunca podemos olvidar a esa persona que lodejo todo asta su vida por amarte

Juan Risueño dijo...

Hay a veces relaciones humanas, sentimientos, alejados de toda lógica. Es hermoso encontrar respuestas a nuestras dudas existenciales en personas de un mundo tan alejado o diferente aparentemente al nuestro.

Entrada que sobrecoge, Jose Fco.

Un abrazo

Danilita21 dijo...

Esos instantes al parecer lejanos, olvidados en nuestra mente son la añoranza de lo que algun dia fue, o no pudo ser, por ello al ver como llueve suelo decir, el invierno no es gran cosa, hasta que llega la sequia.

Me acogiste bajo tus alas con este escrito, un abrazo.

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