lunes, 26 de septiembre de 2011

EL POBLADO DE LAS MUJERES FEAS

Había un pequeño pueblo indígena en plena selva tropical donde las mujeres que vivían no eran muy agraciadas, los poblados de alrededor relataban historias de supuestos orígenes sobre la fealdad de aquellas mujeres y llegó un momento que los hombres ya ni se acercaban por allí, hasta el punto que exceptuando algunos viejos todo el pequeño poblado estaba compuesto por féminas.

El último nacimiento fue el de una niña llamada Zulía, a la edad de nueve años su madre falleció quedándose sola en la cabaña más alejada de la aldea, junto al río que bordeaba el extremo norte. Con la ayuda de los demás consiguió seguir adelante y crecer sana, pero lo que más llegó a asombrar a todos es que según se iba haciendo mujer se estaba convirtiendo en un ser de una belleza increíble.

A la edad de diecisiete años los vecinos de otros poblados se habían hecho eco de su existencia y visitaban la aldea para conocerla, era hermosa realmente y todo el que la veía quedaba absorto regresando a su hogar y contando a todo el mundo sobre su belleza. De este modo y ante tantas visitas de hombres al poblado las mujeres que allí habitaban empezaron a ver en esto una oportunidad de hallar varón, pero ellas seguían estando carentes de gracias y ocultaban sus rostros al verlos pasar, de modo que cualquier intento de coqueteo era llevado al desprecio.

Zulía dándose cuenta de lo que ocurría quiso anticiparse a los hechos, ya notaba cierta envidia por parte de las otras mujeres del lugar y antes de ese sentimiento creciera decidió un día llamarlas a todas e invitarlas a comer en su cabaña junto al río. Y así lo hizo, cuando hubieron acabado de llenar los estómagos desnudaron sus cuerpos para sumergirlos en el río, este afluente de aguas cristalinas llevaba un recorrido corto desde la montaña y solía arrastarar destellos plateados provenientes de los ricos yacimientos mineros. Cuando Zulía lavaba su piel morena en el agua todas las demás mujeres quedaron observándola, al trasluz de sus movimientos los destellos el sol y de la plata la hacían ver como una diosa, llena de brillos mágicos, así que una de ellas dijo improvisadamente – es el agua la que la hace bella, es el agua-.

Días después todo el mundo pensaba en la aldea que el agua de aquel río daba la belleza, algo que Zulía quiso aprovechar y todas las mañanas se acercaba a cada cabaña con su cántaro lleno de agua del río y llenaba los cuencos con los que las otras mujeres se aseaban al levantarse.

Con el tiempo las mujeres de allí se sintieron más atractivas y se mostraban con más desparpajo ante los hombres que por allí pasaban, unos meses más tarde algunas de ellas llegaron a contraer nupcias y de este modo aquel poblado fue de nuevo recobrando la vida y la ilusión.

Por el camino que serpenteando entra al pueblo desde el oeste dos hombres de poblados diferentes se encontraron y entablaron una conversación:

-me han comentado que este lugar ha cambiado bastante

-cierto ya no es lo que era antes, ahora es un bonito sitio para visitar

-pues me parece increíble que ahora aquí las mujeres sean hermosas, con lo feas que eran antes

-lo cierto querido amigo es que eso no ha cambiado, siguen siendo igual de feas

-¿Cómo puede ser?, ¿entonces para que venimos aquí?

-muy sencillo, ahora lo que hay aquí son mujeres alegres y divertidas, solo es cuestión de pasar un tiempo con ellas ye te darás cuenta de lo bien que hiciste en dirigirte aquí.

-¿y eso es todo?

-haha, la verdad es que no, pues por lo que parece cada una de ellas cada mañana tienen el rostro bañado nada mas ni nada menos que de plata.

La fama de la fealdad de las mujeres del poblado desapareció, por el contrario su fama se hizo mucho más grande por ser un lugar donde la gente era tremendamente agradable, y unos años más tarde por ser el lugar de uno de los yacimientos de plata más grandes que nunca se había visto, cada una de las mujeres de allí obtuvo grandiosos bienes materiales. En el mismo centro del pueblo erigieron una estatua hecha de plata para honrar a Zulía.

Las cosas son importantes mientras se las desea, cuando el deseo de algo ya no es prioritario otras cosas empiezan a ser relevantes en la vida.

4 comentarios:

Leonor dijo...

Muchas veces como nos sentimos es lo que trasmitimos, si te sientes bella los demas te ven bella, si te cientes amargada, los demas te ven amargada...somos lo que trasmitimos

Juan Risueño dijo...

Suele ocurrir que de ver a menudo a personas no muy agraciadas físicamente se van descubriendo cosas que agradan, y en muchos casos se suele cambiar de opinión. Siempre influye la actitud con la que se mira, la humildad en muchos casos.

Saludos. Buen fin de semana

eva- escort en valencia dijo...

La belleza es algo que cada uno ve a su manera. Las que somos feas externamente para unos, somos unos bellezones para otros. Ya digo que es segun con los ojos que se mire. Pero en el mundo que hemos creado solo hay lugar para la belleza superficial y la que llevamos dentro se queda ahí, esperando a salir de la prisión a la que la sometemos nosotros mismos.

Danilita21 dijo...

Como una idea puede cambiar el mundo, aunque aun desconfiemos de ello.

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