miércoles, 31 de agosto de 2011

LOS SECRETOS SE OLVIDAN

Había un montón de libros quemados, la estancia era un caos en el que revoloteaban algunas páginas heridas por el fuego, negro era el color del horizonte que acababa en las paredes, el calor hacía que la ropa se pegara a mi cuerpo y tenía los ojos irritados donde el llanto brotaba.


Antes de abrir la puerta del infierno lo busqué, no lo encontré entre tanto que había donde mirar, era casi imposible encontrar una sola página en un lugar tan lleno de libros. Una página bien escondida que solo me daba recuerdos en la intimidad al leerla muy de vez en cuando, una hoja que dejó de ser blanca para portar secretos, o al menos un secreto.

Me detuve en el laberinto de letras inmenso de aquella biblioteca y vi tanto donde buscar que sabía que no la encontraría esta vez, ¿porque lo cambiaría todo ella?, porque quería reubicar cada detalle de mi vida pasada mientras mi miedo creciente por la revelación de ese secreto me atormentaba, el pasado me hizo mejor, pero no fue perfecto.

Hice que ardiera todo, de ese modo mi secreto quedaría destruido y devorado por el fuego, no quedo apenas nada legible, nada que me delatase.

Cuando las cenizas estaban frías seguía esperándola pero ella no llegaba, y a pesar de la noche no llegó. Y a pesar de los días y meses tampoco llegó, nunca supe de ella. Jamás vio aquel fuego y los resultados, seguramente llegó tarde, debí ser descubierto antes de que el calor arrasase mi casa.

Me quedé sin ella y sin mi hogar.

Me faltó un momento de verdad, o quizás debí dejar en el olvido hasta los secretos. Ahora sí que comienzo desde la nada.

1 comentarios:

Diana Ƹ̴Ӂ̴Ʒ dijo...

Hay secretos que se ahogan en un mar de remordimientos o se queman para siempre en el infierno.

Muy buenas historias, saludos!

Diana

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