sábado, 11 de junio de 2011

Adicta al Amor

El cuerpo muchos camina sobre tus pies expuesto a laceraciones y besos del mismo modo que al  agua y el fuego. Amable con tu piel sin marcas y con tu aroma de mezclas de tantos.
Te he visto rodeada de caricias que no te dormían, que desconocían el acento de tus palabras más allá de los placeres entregados y repetidos en rincones cada vez más oscuros. Y vi como postergabas las locuras a los días venideros mientras regabas tu presente con la sangre de latidos rápidos, de amor hueco tan inmenso y tan duradero como una explosión que aturde los sentidos en instantes sin armonía, sin después.

Has querido que tu vientre fuera ajeno al desprecio, llamando la atención con las alas extendidas y el pecho erguido vendiendo tu calor a los lamentos de aquellos que se revolvían en días de soledad.

Hoy no estas y la nube que te persigue deja su lluvia en los recortados horizontes que devoran tu pasado, te fuiste a posar para artistas que no quisieran rehacerte, mientras del amor alquilado nadie quiere recordar.

No llegué a tenerte por egoísmo, de mi vida solo comparto las palabras que interpretan mi presente, y aun así fuiste la meta de amantes embobados que atendían banalmente  los escrúpulos de tu cuerpo.
Eres como un libro de páginas  blancas en el que todos quieren escribir, siéndote indiferente lo que las palabras indiquen, un libro de tapas hermosas y desgastadas que nadie leerá.

3 comentarios:

Perla A dijo...

"Has querido que tu vientre fuera ajeno al desprecio" Que forma tan delicada has tenido para describir y escribir.
Me encanto!
Cariños!

Juan Risueño dijo...

El sexo sin después deja un calor frío.

Parece no dejar nada el darlo todo.
Pero incluso la historia sin interés no deja de ser historia.

Saludos

danilita21 dijo...

Quedan recuerdos, silencio y vacio

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