martes, 31 de mayo de 2011

Pasión

Salpicado tantas veces como besos en tu vientre del manantial de tu pasión, y entregado al ángulo secreto de tu cuerpo, haciéndome tuyo con manos gigantes para invadir cada tacto de tu piel descubierta.
En la estación de mis descansos donde el alma se rinde agotada y la respiración se duerme hasta la nada, allí me rodeo de tus aromas que me elevan vestido de un tornado que con una brusquedad precisa me deja donde estas, tan agitado como el corazón puede estarlo en el precipicio del placer de los lugares en ti donde me encuentro.

He bebido tanto de tus palabras sin voz entre besos y fugaces susurros que no ha sido otra cosa sino más sed la que mi cuerpo tenía del tuyo.

Contando cada rayo de luz de la tarde evadida la noche nos vino con la luna inmensa para dar un adiós entre las sombras y un recuerdo para tus besos.

4 comentarios:

Victoriana Díaz dijo...

Que bonito amigo
" me rodeo de tus aromas que me elevan vestido como un tornado"
Cuánto sentimiento y dulzura nos regalas en tus versos
MI ABRAZO Y MI FELICITACIÓN

danilita21 dijo...

Instantes de intensa armonía

ana dijo...

la sed del amor sólo la calma los besos y las caricias, el desamor llega si dejamos de sentirnos sedientos.

un abrazo.

Juan Risueño dijo...

Si media amor, la pasión es un sediento placer con sentido, si no lo hay, la pasión es un sediento placer complacido.
En cualquier caso agotador, y qué curioso, revitalizante.

Un abrazo

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