domingo, 20 de marzo de 2011

Cada día cuando te veo

Sales de frutas en tu coctel para ahogarte en baños de aromas mientras me bebes de un sorbo, medusas en tu vestido que deshace la luz y evapora tus formas solo ante mí. Una noche más de entregas, de ríos de mermelada en la comisura de tus labios y del calor de mantas unidas a la piel.

Te fui  a ver para quedarme en tu abrazo la noche larga, dejamos sentirnos uno a otro con los cantares que aproximan la noche y entramos en ella como se entra en una gran fiesta, llena de asombros y lugares donde dejar una palabra sin importancia. Desvelando secretos de otros, ocultando los nuestros.

Fue la noche de tu piel caliente y fría.

Jugamos  encontrarnos a nosotros mismos en un laberinto lleno de salidas, jugamos con los ojos cerrados y los abrimos solo para preguntar, los abrimos al alba.

Te devolví la vanidad de un espejo al que no mirabas, te la di envuelta en las caricias que solo sabe el amor cuando lleva tiempo amando.

Tengo el aroma de tu piel en mis sábanas desde hace mas de cien noches, y aún así trato de olvidarte simplemente por el deseo de volver a recordarte. 

2 comentarios:

•Shika• dijo...

Me ha gustado mucho, como siempre digo. Hoy no estoy inspirada para comentar, pero simplemente quiero decirte que me ha parecido bonito y que nos estamos leyendo.

¡Saludos!

Liliana G. dijo...

El arrebato y la magia de un amor expectante, dulce, casi eterno en ese reencuentro diario, se dan cita en un texto pleno.
Encantador, José Francisco, cuando los sentimientos surgen, las letras los inmortalizan.

Un beso grande.

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