lunes, 21 de febrero de 2011

Las Calles Oscuras 3: "Sin Sangre"

Fui a desayunar donde cada día lo hago, al mismo sitio desde hace tantos años, donde la gente ya ni me ve, todo está tan cargado que tumbaría a un gigante y los vasos parecen llorar el café de otros, no siempre están limpios pero me es indiferente, yo estoy ya tan sucio por dentro que no me afecta. Arde mi garganta con el último trago y veo como una señora de pómulos azules y peluca gris cumple cien años mientras rellena otro crucigrama más, solía pensar que llegaría una mañana y ya no la vería, que estaría cumpliendo el destino de todos junto a muchos hambrientos gusanos, pero ya no pienso eso, ahora creo que seré yo quien una mañana no aparezca y esta momia seguirá rellenando los crucigramas eternamente.


Toca pensar y atar cabos, la silenciosa muerte me sigue de cerca y he de saber por qué y para que, tengo los dos extremos de la cuerda, la persona que me encargó visitar a Serenna y la dirección a dónde el paquete debía ir, en el medio de eso solo hay sombras. Por ello hoy tomaré aquí un segundo café mientras espero a uno de los extremos, aquel que me contrató.

El sol parece rallar los cristales de esta cafetería y chirrían de calor, no estoy cómodo a pesar que debo ser parte de este lugar, la puerta se abre de nuevo y cambia el ambiente, ahora huele a lo que huelen los tontos cuando son felices y se engominan el cabello con la mierda más cara de cualquier perfumería con una dependienta de senos enormes. Ahora huele a Enrico “Dedos blancos”, y ese olor no me gusta tanto como el de su dinero. Leí en una ocasión que hay una colonia de hombre que la fabrican siendo uno de sus ingredientes la propia transpiración humana o algo parecido creado químicamente, debía echarse medio frasco cada vez que salía a la calle, en su rostro parecía estar el sudor incrustado.

Hablamos, tenemos una conversación donde un peón como él quiere ser un alfil, pero no se da cuenta que no jugamos al ajedrez, esto es el puto parchís. Esta ciudad sangrante desde su parte oscura está dirigida por tres poderes, un ex policía llamado Hernández que controla el norte de la misma, dueño y señor de todo el tráfico de armas y negocios de lujo, por otro lado están “Los Tres”, son supuestamente tres hermanos asesinos que han ido escalando posiciones a base de matar de la manera más cruel a todo aquel que se cruzaba con ellos, yo sospecho que son más de tres, y por último la “Señora de Marfil”, una deforme criatura que gobierna todos los burdeles y antros de droga en el sur de la ciudad, cuentan que una vez fue hermosa y entonces era cruel, que ahora simplemente es un monstruo. Enrico es su enviado, mi trabajo para él es para ella, eso me convierte en el enviado del diablo.

No está contenta porque interceptaron su envío y quiere que vayamos a visitar a alguien, me doy cuenta que la visita es en el lugar de la dirección que guardo, la que estaba escrita en el paquete que le costó la vida a Serenna. Iremos juntos.

Lo planeamos mientras Enrico “Dedos blancos” juega con una cajita de cerillas, una vez me contaron que cuando alguien hace eso mientras habla contigo es porque quiere tocarte, que es un tacto sustitutivo, pero si lo hace, si me pone encima sus manos blancas y quemadas por el fuego que consumió la carne de sus padres cuando trataba de rescatarlos, entonces tendrá que venir su novio a recoger lo que quede de él.

Antes de irnos decido ir al servicio, no es por mi vejiga, ella no me dice donde ir, es por el abrasador calor que cubre mi cara, debo tener fiebre y lleno mis manos de agua para refrescarme. El espejo está roto pero así me veo mejor, no me gusta verme porque me recuerda demasiadas cosas mirarme a los ojos, he pasado demasiado tiempo conmigo mismo y necesito un respiro, no recuerdo casi ni mi nombre, en las calles me pusieron un apodo, un sobrenombre que le ponen a quien se resiste a morir o simplemente tiene la desgracia de continuar caminando por esta cloaca llena de seres aberrantes, me llaman “Sin sangre” aunque conocen sin duda alguna toda la que he ido derramando en estas calles. Pero debe ser mi corazón el que en vez de bombear la roja esencia de la vida, solo cumple sus latidos para bombear resentimiento.

2 comentarios:

Victoriana Díaz dijo...

El resentimiento no es bueno amigo.
Una conciencia tranquila y el buen hacer diario es el mejor bálsamo del alma. Seguro que esa anciana que hace crucigramas ha llegado a esa edad porque ha deshechado todo lo negativo de su vida.
ANIMO Y MI ABRAZO

icue dijo...

Da muchas luces tu entrada de hoy, sobre todo para alejar de nosotros el resentimiento, es tan bonito saber perdonar, se siente uno libre al hacerlo.
Un abrazo

Publicar un comentario

Related Posts with Thumbnails