jueves, 13 de enero de 2011

El último beso

Tenía la sonrisa evaporada y los labios secos y agrietados, si la hubiera besado hubiese sido como besar una estatua de mármol, aunque quizás habiéndolo hecho hubiera llegado a su corazón como una súplica por el amor retenido en las comisuras del mío, por los recuerdos medio buenos de los momentos intermedios entre una alegría y cien tristezas.


La hubiera besado entre murmullos sofocados por palabras de amor y vanidades mutuas, recordándole febril en cada segundo la pasión del anterior, creando puentes de calor entre su piel y la mía. La amé hasta el punto de poner celosa hasta a su sombra, la amé hasta olvidar mi nombre.

Y hoy te veo con los ojos tristes llenos de vestigios del amor pasado, te veo llena de cristales azules componiendo la vidriera del olvido en una catedral a la que no va nadie.

No te dí el último beso aunque lo tuve pensado, solo fue un perfil de mi figura mientras me marchaba de tu lado, mientras me colgaba un collar de adioses que me estrangulaba y me alejaba deseando llegar a la esquina para no verte más.

Aún recuerdo el primer abrazo que te di, me quede casi dormido en tu pecho mientras te iba queriendo poquito a poco, pero no recuerdo el último cuando fue y si fue de los dos.

3 comentarios:

silvia dijo...

Hermoso es mientras uno ama, y despues todo se pierde como si no hubiera existido

danilita21 dijo...

El embrollo es cuando alguno de los dos le pone mas peso a la balanza y está se quiebre.

El regalo de tu presencia dijo...

El último beso es el inolvidable, aunque sea el más triste, el que más duela...
La ilusión siempre es, que ese último beso no se dé, sino que simplemente sea otro beso más.
Tambíen es triste si ese "otro beso más" es sentido solo por uno de los dos. Cuando eso ocurre, el último está próximo.
un abrazo Jose Fco.

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