lunes, 24 de enero de 2011

El Mundo es Redondo

Salía de la oficina habiendo cumplido un día mas de stress laboral y con la sensación de haber hecho las cosas bien, de estar satisfecho de la tarea realizada aunque eso no le pareciese a otros de mi entorno, como pasa siempre no se puede contentar a todo el mundo.


Así que desde la planta dieciocho de un moderno edificio de oficinas me dirigí al ascensor para iniciar mi descenso y en poco tiempo estaría en casa, habiendo tirado la corbata y la camisa encima de la cama y bebiéndome una cervecita tranquilamente. Cuando este se abrió me encontré dentro únicamente a una niña, me pareció extraño verla sola dentro del ascensor pero no le di importancia, quería llegar a casa.

La niña vestía como una adulta, sus ropas eran coloridas pero demasiada estricta quizás y estaba coronada por un sombrero de tela de ala ancha rosa pálido, el ascensor comenzó a moverse mientras en el panel solo se iluminaba el ultimo botón de abajo. Fueron unos segundos solamente, pareció más, pero fueron unos segundos después cuando el ascensor se detuvo bruscamente, quedamos ambos en el suelo asustados sin hablar con la escasa luz de emergencia ambientando un miedo que comienza a aparecer.

Miré a la niña y estaba bien de hecho parecía imperturbable, como si nada estuviera ocurriendo. La señal del celular no daba cobertura, y pulsé el botón de emergencia el cual sonó fuertemente durante unos segundos, luego simplemente permaneció iluminado.

En el ascensor nuevamente los segundos eran minutos, el tiempo era denso, el proceso cíclico de mi rutina se había detenido, ya era un día diferente, y eso daba una oportunidad a mi cerebro para pensar y llegar más lejos en asuntos en los que normalmente no profundizo o tal vez no quiera hacerlo.

Le pregunté a la niña sin necesitaba algo, y me dijo que no, así que continué con mis pensamientos que me llevaron a dónde debería estar en ese momento y a realizar un cálculo sobre mi maravillosa vida, me gustaba mi vida, parecía tenerlo todo. Había creado un entorno perfecto donde vivir, si estaba solo, pero no necesitaba nada más, y fue en ese momento cuando recordé….

Llevábamos ya una hora en el ascensor y lo que inicialmente había recorrido mis pensamientos ahora estaba al margen. Antes de tener esta vida artificial que me creé era el primero que quería probar cada cosa del mundo, los nuevos sabores de los sentimientos, de la sorpresa al girar en una esquina, de ser un descubridor de sensaciones, de pasiones. Esa vida era hermosa pero hería, a veces los caminos no eran tan bellos y una sola pena era capaz de llevarte por las diferentes tonalidades de dolor. Había huido de esa vida, pero la que tenía era segura, era estable, apenas nada podía dañarme.

El interfono del ascensor sonó de repente y alguien preguntó si estábamos bien y que cuantas personas permanecíamos allí, en ese momento alterado me levanté y le dije gritando que llevábamos mucho tiempo ahí y que deberían sacarnos ya, que hicieran lo que fuera necesario. La persona del interfono contestó que estaban tratando de arreglarlo todo y que ya no se demorarían mucho, nuevamente grité y les dije que lo estábamos pasando mal y entonces ocurrió algo que me resultó muy extraño pues su contestación fue “el sufrimiento es parte de la vida”.

Hubo más segundos pero esta vez fueron como horas, después regresó la luz al ascensor y continuó su descenso, cuando llegamos al vestíbulo, la puerta se abrió y dejé que saliera primero la niña mientras yo balbuceaba aún enfadado - ¿Pero cómo es este mundo?, y en ese instante la niña se dio la vuelta y sonriendo dulcemente me dijo – El mundo es redondo. Caminé unos pasos más hasta salir por la puerta principal y el aire de un solo golpe se llevó las sensaciones vividas en el ascensor, y reí, reí como nunca lo había hecho mientras pensaba sobre la redondez del mundo.

Después de aquello no regresé a mi casa inmediatamente, no tiré la corbata y la camisa en la cama y me tomé una cervecita. Tal vez fuera a ver al alguien o me perdiese explorando algún lugar de mi futura vida. Tal vez decidiera simplemente vivir.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

bonita historia

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