jueves, 9 de diciembre de 2010

El secreto de la felicidad

Un hombre sentado en un banco lloraba en una tarde invernal, cerraba sus manos fuertemente y se lamentaba de las derrotas que la vida le había infligido, solo con mirarle se sentía el aura de dolor que le rodeaba, y de tantos paseantes hubo un hombre joven que decidió sentarse en su mismo banco.


No se contuvo en sus lamentos y prosiguió con exhalaciones y murmullos hasta que finalmente se dirigió a su acompañante y le dijo: “Hice todo en la vida, me casé, me divertí, logré profesionalmente las metas para éxito, acumule un buen dinero, todo…y en estos últimos meses decidí arriesgarme para lograr aún más y me quedé sin nada”. El joven le observó y le preguntó: “y antes de arriesgar, cuando tenías tantas cosas, ¿eras feliz?”, la respuesta de aquel hombre atormentado fue una rotunda negación. De nuevo el joven le quiso pregunta “¿y consideras que si hubieras logrado esa arriesgada meta donde lo perdiste todo, serias feliz entonces?”, la respuesta en esta ocasión fue que necesitó intentarlo para saberlo, que de otro modo “donde diablos iba a estar la felicidad”.

El joven preocupado por la pena de aquel hombre le dijo que él tampoco era feliz, pero que en ocasiones parecía estar a punto de serlo, “¡así que conoces el secreto de la felicidad!” le contestó irónicamente. Sorprendiéndose le dijo que obviamente no lo conocía pero que si existía una fórmula para ello esta tendría tres componentes, con uno se nace y los otros dos dependen en gran parte del azar. Los tormentos del hombre perturbado cesaron por unos instantes, centrándose más en la conversación, y entonces interrogó al joven sobre los tres componentes a los que se refería.

El joven entonces le miró atentamente y le respondió: “pues si considero tres componentes para ser feliz, el primero de ellos es lo que nosotros consideramos necesario para ser feliz, es decir las metas que nos marcamos, han de ser coherentes con nuestra vida, ese componente depende exclusivamente de nosotros ya que la ambición nunca nos llevará a la felicidad sino mas bien la comprensión y aceptación de las cosas que nos rodean cada día. El segundo componente es nuestra propia personalidad, incluyendo lo poco que hayamos podido modificarla, pues con ella nacemos y dependemos de la fortuna de saber adaptarla a nuestra vida para estar bien. Y por último lo necesario para ser feliz depende de lo que hayamos vivido y como las experiencias nos hayan afectado, las necesarias vivencias que nos encontramos a diario y que pueden ofrecernos giros inesperados.”

Ante aquella respuesta el hombre dejó su sonrisa sardónica abandonada y sus lagrimas secas, reflexionó un instante y dijo: “según lo que tú me dices y centrándome en los días venideros, debería empezar por ser menos ambicioso, tratar de disfrutar de todo lo de mi entorno y forjar nuevas y maravillosas experiencias en la vida” una enorme carcajada salió de su garganta y le dijo al joven: “¿y acaso te crees que eso no lo sabía?

Y entonces una anciana que se había mantenido cerca toda la conversación mientras examinaba unos rosales se detuvo y se acercó dando tres lentos pasos, y con una voz firme pero suave les dijo a los dos: “Pues claro que ambos saben cómo ser felices, pues el secreto de la felicidad es que no es un secreto, y aquel que nunca la disfruta aunque sea solo en ocasiones es porque no sabe verla teniéndola al lado y prefiere recrearse en el sufrimiento, o simplemente porque la vida decidió maltratarlo hasta extremos que nadie conoce, ya lo saben la felicidad no es un secreto, solo se trata de mezclar de manera inteligente los ingredientes apropiados cada día”

La anciana volvió a su rosal, el joven se mantuvo en silencio unos instantes y finalmente se marchó con un discreto adiós, y aquel hombre lleno pesadumbres dejó de llorar y lamentarse.

No hay que imaginarse en la vida que hay secretos que si son conocidos ayudarán a cambiar nuestra fortuna, solo se trata de cada día al levantarse saber bien qué dirección tomar.

3 comentarios:

danilita21 dijo...

Arriesga, pierdelo todo, pero ten la satisfacción de que lo intentaste. Camina hacia el futuro sin detenerte.

silvia dijo...

No hay secreto, pero cuesta mezclar los ingredientes aunque los sepamos.

Humberto Dib dijo...

Hola, José, llegué a tu blog por un contacto, me pareció muy bueno. Voy a seguirte.
Aprovecho la oportunidad para invitarte al mío.
Un saludo desde Argentina.
Humberto.

www.humbertodib.blogspot.com

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