lunes, 13 de diciembre de 2010

Alas Rotas

Hace tiempo yendo al trabajo vi a una mujer que nadie mas vio, andaba perdida por la calle con gestos de dolor casi invisibles, su belleza se ocultaba tras el último golpe y no hallaba donde descansar.


La seguí, inicialmente apenas la miraba y no quería dejar de hacerlo, después me di cuenta que la estuve siguiendo por varias calles. Llegó a una cafetería bohemia, de esas en las que uno suele sentarse a pensar, o a leer el periódico y después pensar. Se sentó en una silla hecha de madera y herrajes que acababan en forma de grandes hojas después fijó la mirada en sus rodillas mientras las dejaba inmóviles. Dos mesas mas allá me senté yo y pedí dos cafés, el segundo quise que se lo llevaran. No esperaba nada, no era solo curiosidad, quizás estaba absorto de ver un ángel con las alas rotas.

Le dejaron el café junto a la mano que apoyaba en la mesa, hacía algo de frío, notaría el calor, pero nada la distrajo, estaba perdida entre penumbras de pensamientos con medio cielo. Sus rodillas eran blancas, la taza del café era blanca, no había nada más blanco, la tarde terminaba y todo se tornaba oscuro.

Durante un buen rato la miré mientras inmóvil parecía un cuadro de una bailarina herida de Degás, finalmente me miró despacio y no vio nada, después bebió el café frío y se marchó.

Unos años después deje de trabajar y decidí montar un negocio, realmente no sabía a que dedicarme hasta que recordé aquello y compré esa cafetería pero no la puse nombre, quería que tuviera el nombre de aquella mujer. Las cosas van bien, es buen negocio y cuando me preguntan porque no tiene nombre y porque tengo unas alas rotas en la entrada, les digo que un día de estos se lo pondré, el día que la vuelva a encontrar y esta vez pueda preguntárselo.

3 comentarios:

madison dijo...

Qué relato más bonito José.
Siempre debemos tener fe en las segundas oportunidades.
Un abrazo

danilita21 dijo...

que lindo. Hay impresiones que nos impactan por siempre y aun la ilusion y la esperanza permanecen con el paso del tiempo y de la bruma.

Anónimo dijo...

UNA LINDA HISTORIA Y EN LA QUE PUEDES DECIR,QUIEN NUNCA SE SINTIO PERDIDO POR UN MOMENTO PORQUE CUANDO TE FALTA ESE ALGUIEN QUE TE ALLUDA A CAMINAR TE FALTA TU OTRA ALA,A MI ME FALTA,QUIERO VOLAR.....

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