lunes, 29 de noviembre de 2010

El Recorrido de una Lágrima

Sentí tus brazos como un pesebre para los lamentos de mi alma, mitigándolos hasta que el sueño me dejó en nada. Y después sin abrir mis ojos sentí tu llanto muy lejano, y al abrirme de nuevo a tu luz te vi adornada por las lágrimas que quisiste esconder.


¿Que se piensa? en el recorrido tan poco distante de una lágrima, mientras brota con el impulso de una pena inmensa o quizás de una felicidad inesperada, como esa gota de lluvia que en el atardecer recorre el cristal de mi ventana, o el discreto rocío que abandona la escarcha de la hierba en mi camino por las mañanas.

¿Que viene a nuestra mente? entre los pensamientos aturdidos cuando una lágrima nos arranca una parte de nosotros para ser tacto a través de nuestro rostro y después sal en los labios. En ese momento exacto cuando se derrama su calidez en las mejillas hinchadas, justo ahí después de saber lo que ocurrió y antes de mecernos en silencio hacia un “luego” apenas improvisado.

Lágrimas que danzan en nuestra piel con los pasos de baile del que nace y muere en un segundo, lágrimas de nácar, lágrimas como soles en la noche.

Duele y es hermoso mirarte cristalizada, borrosa, sin ausencias en tus miradas sumergidas en el fondo el océano, sin interrogantes ni absoluciones, con tu belleza empapada de amor y llena ya de descanso.

No llores por los momentos que intermedian la felicidad merecida que ahora se esconde como una niña tras un árbol en nuestro jardín, llora por verla llegar, por la sensación de saber que está tras de ti y en cualquier momento te abrazará.

Ahora duerme tú que yo vigilaré tu aliento y llenaré tu pecho de calor para que ninguna otra tristeza venga en la noche, duerme hasta que surja una sonrisa enredada en tu cabello y la luz de la mañana llene cada rincón de nuestro lecho.

1 comentarios:

danilita21 dijo...

Me encanta!! logra capturar el sentimiento en cada frase, como si nunca dejara de correr aquella lagrima.

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