jueves, 21 de octubre de 2010

Sensibilidad

¿Hasta donde llegas?

¿Te vale si digo que ayer tomé una hermosa flor con mi mano desnuda?

Y si te digo además que esa flor estaba recién cortada y su aroma fresco me cubrió por instantes.

¿Hasta dónde eres capaz de llegar?

Si te cuento que esa flor iba del amarillo al rojo, y del rojo al negro aulado, que era hermosa y a la vez tenía el carisma del bucólico esperanzado.

¿Eres capaz de captarlo todo, de sentirlo?

¿Puedes avanzar?

Puedo hablarte que no perteneció a ningún ramo o no tuvo dueña florista, que la encontré sola y la asalté para hacerla mía.
Y te diré lo que haré con ella, puede ser que se la entregue a alguien como ofrenda de amor o que la lleve junto al reposo de alguien que conocí y amé.

¿Dónde te quedaste? ¿Cuál es tu grado de sensibilidad?

La sensibilidad nunca es una opción, se nace con una capacidad hacia ella y con el tiempo uno aprende y termina de definirse. Es aquello de nosotros que proyectamos en los demás, fundamentalmente cuando hay necesidad de afecto, o posiblemente incluso cuando uno se siente aislado en un mundo que no le ha hecho partícipe en el reparto de amor de una manera suficiente.

Es la capacidad que tenemos los seres humanos de percibir y comprender las emociones, el modo de ser y de actuar de las personas en diferentes ambientes y formas para beneficio de los demás.

No hay hombre calculador de sensibilidad que pueda medirla por la cantidad de lágrimas derramadas, aunque estas fueran sinceras, el llanto solo es un desahogo. Esa es la sensibilidad emocional que tiende a exagerar el disgusto concebido.

La sensibilidad es el vigía que nos avisa de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

Ser sensible abiertamente es lo que condiciona una vida sana, nunca ocultarlo por temor a que otros perciban ciertas debilidades. Nunca ser indiferente.

No me refiero a la sensibilidad de la percepción de los objetos, de la parte física sin vida que nos rodea. Muchas veces nos dedicamos a enjuiciar a quien tenemos cerca o conocemos levemente sin tan siquiera conocer que es lo que pasa en su vida, que sencillas serian las cosas en cambio si tuviéramos un interés verdadero en la gente.

3 comentarios:

madison dijo...

Cuanta razón tienes, por eso si alguien dedica una parte de su tiempo escuchandome lo agradezco.
El tiempo...que bien tan escaso.
A veces no vemos todo lo que hay por escuchar, todo lo que hay por decir.

Anónimo dijo...

siendo indeferente a todo uno entra en una espiral de autodestruccion

Liliana G. dijo...

Es imposible no avanzar en el sentimiento cuando tus palabras llevan de la mano para que verdaderamente se "sienta" a la flor dentro del alma.
Y de eso se trata, de captar la esencia, de disfrutarla, de llorar ante la belleza, de erizar la piel ante la creación, de sentir... ser sensible es dejarse llevar por la emoción, la pasión y el arte, eso también es amar.

Encantadora reflexión, José.
Besos.

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