lunes, 18 de octubre de 2010

La Muñeca Rota

Había dos botellas de licor, una de un verde cristalino y la otra oscura como los ojos del diablo, bebí de ambas, una era más dulce y en la otra se notaba el alcohol bajar por la garganta y después subir por la nariz.


Cuando ya me hube hartado de turnar mis labios entre una y otra bebida no pude decidir cual de ellas era mejor, ambas tenía algo que las hacía especiales, pero también había algo en ellas que me hacía alejarme hacia el otro vaso.

Entonces alguien dijo en el lugar “¡tráele la ambrosía, sin ninguna de ellas le gusta, tráele la ambrosía!”.

No se en que parte de mí era la que realmente estaba sedienta, pero necesitaba beber hasta olvidarme de mí, mezclaba en cada trago el calor y el frío, sin pensar, sin amar. Y fue en ese momento cuando te vi, mientras esperaba la ambrosía que serenara mis ansias, estabas a mi lado y no se desde cuando, con la mirada cansada de llamarme y el libro de hechizos perdido. Llevabas un traje de fiesta demasiado usado en los días cotidianos, el cabello corto y revuelto sobre una frente vieja y arrugada, sobre unos ojos de niña cansada.

Demasiado bebido para empezar a amarte el día que llamo al olvido, demasiado triste para enamorarme de tu palidez, demasiado perdido para nunca antes haberte encontrado, aunque siempre estuvieras ahí.

Cuando llegó la ambrosía no la quise, te preferí a ti, y te besé como siempre lo han hecho, cerrando los ojos para sentirte mas allá de la piel, para tratar de llegar mas lejos.

No quise abrazarte, aunque me dijeras que amabas desde hace mucho, no quise seguir bebiendo o quizás tú no me dejaste, te dije que te veía hermosa, jamás te lo había dicho, tal vez no lo seas.

Aquella noche dormimos juntos sin apenas saberlo, tu eras como la muñeca rota que ya no quiere una niña y yo solamente era alguien que no tenía con que jugar. Te amo, pero solo hoy, mañana de nuevo dejaré de verte aunque siempre me sigas a todos lados, aunque veles mis sueños atrapada en pensamientos de un futuro que no llegará.

Te amo cuando te vas, no deseo estar sin ti, pero cuando estás a mi lado no puedo enamorarme de tí.

3 comentarios:

ana dijo...

son las cosas del corazón, cualquiera lo entiende.......

Anónimo dijo...

La vida es a veces mas dura de lo que debiera. Demasiadas películas romanticas quizas...

madison dijo...

Llega un momento en la vida en el que uno debe decidir.
Me gusta leerte

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