domingo, 19 de septiembre de 2010

Los días buenos y malos

A veces noto el hielo en mis oídos penetrando como cuchillas para dejar de escuchar aquello que con el dolor procura olvidarse, con los tímpanos rotos atravesados por las lágrimas frías de quien abandonó el habla y nada ya me dice embriagada de los exactos temores de una vida sin luces.

En otras ocasiones noto una caricia que nunca termina y me lleva tras los días que abotona la luna cada noche, inerte y persuadido para renacer inmenso cada alba.

Hay días buenos en los que nada duele y todo parece estar iluminado con luz propia, días de alegría y jolgorio aunque fuere para uno mismo.

Hay días mas simples y regulares que no terminan de aportar nada aunque lo intenten hasta su último segundo.

Y los hay, días nefastos que llegan sin avisos ni augurios, en los que a uno le duele hasta el azar, días que ni aún luchando con cuatro brazos uno derrota a los enemigos que se amontonan emboscados cada instante para romperte la parte del alma que olvidaste esconder.

Y todos ellos componen la vida sinuosa, nuestro trayecto impredecible. Inseparables y conformados para ser vividos de la única forma en la que uno se alimenta de ellos para ser ese cúmulo de experiencia a veces irreconocible, para ser la bestia bicéfala que nos da una cara de felicidad y otra de desdicha.

Cuando voy a dormir quiero escoger un sueño que me lleve al día siguiente, y que ese día sea de los buenos, pero nunca se elegir con que sueños fabricar la llave de los momentos felices.

Solo se vivir y aceptar lo que se concluye entorno a mí , aunque me cubra de placeres o me haga desgarrarme hasta la locura.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Así es la vid épocas buenas y malas, ojala pudieramos elegitlas

madison dijo...

La vida, como el pensamiento es lo único que enteramente nos pertenece. Y si está en nuestras manos escoger lo que realmente deseamos y ecesitamos ¿por qué no lo hacemos?.
Tenemos sueños por cumplir, y sabemos lo que queremos entonces me pregunto a qué esperamos, qué es lo que nos impide dar el paso necesario...

Anónimo dijo...

Cuando vivimos solo por nosotros mismos, algun dia nos saciamos, nos hartamos y hasta podemos llegar a sentirnos vacios. Pero cuando le damos un sentido real y firme a nuestra existencia dejando de ser egoistas, y entregando nuestra vida por el bien de otros, entonces es cuando el vivir vale la pena; es cuando realmente el existir tiene sentido !...

Jose Fco. Delgado Abad dijo...

Buscar el sentido de la vida...se hace desde el egoísmo de eso no hay duda pero efectivamente entregándose de algún modo a los demás, muchos o pocos.

Anónimo dijo...

la vida no la escojemos no sotros pero si podemos elegir que camino seguimos nada es facil todo tiene un precio un valor tan solo hay que aprender a esperar y a vivir cada momento por duro que sea no todos tenemos la vida que queremos ese don solo lo tiene el ser superior asi que ay que cojer valor y segir y sacar probecho asta de los malos momentos tan solo ay que cojer valor y mirar hacia el rededor y no apartar lo que uno mas quiero

Adriana Alba dijo...

Un placer leerte.

Felicitaciones por tu blog.

Saludos.

mimosete dijo...

procurei-te para dizer gracias pelo teu comentário no blog de minha irmã.acho que deverias ler todas as suas entradas.Ela é uma pessoa linda,a quem a má sorte bateu á porta.
Espero que voltes e desejo-te tudo de bom

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