miércoles, 8 de septiembre de 2010

La lucha del Poeta

Tres veces murió en la vida, o al menos murió un poco, no en todas las ocasiones fue de la misma forma o con la misma intensidad, pero en las tres veces le salvó la poesía.

En la propia evolución de cada uno se sacrifican cosas para lograr otras, uno renace continuamente y la diferencia de cómo lo hacemos cada uno de nosotros dependerá de la capacidad de sentir el mundo, de cómo estemos conectados a través de nuestros sentidos y el corazón, a la vida.

Fue poeta desde siempre y como todo poeta joven escribía de lo que le causaba dolor, era púber y aún sus versos derivaban magia, la de un mundo soñado y perfecto.

Cuando descubrió que el mundo no era así sucedió la primera vez. Las iras de si mismo atormentadas por no hacer nada le revolvieron el alma hasta casi matarlo y fue un poema el que se deshizo de todo ello. Había conseguido desahogar el tormento en unos versos y había quedado exhausto y limpio de penas.

Siguió aprendiendo en la vida de mil fuentes de sabiduría y le fueron entregadas como alhajas las metas que uno ha de alcanzar para ser una persona de éxito, y logrados todos un día nefasto le vino a envolver con la dádiva del desamor. Lloró tanto que hasta llegó el punto que pensaba que no lo hacía, y lloró de tantas maneras encogiendo el cuerpo y el alma que hasta su apariencia cambió, envejeció. Y volvió a escribir un poema, tan apasionado que cada letra que lo componía fue dibujada con el trazo de una espada que defiende su vida.

Sobrevivió, pero esta vez quedaron secuelas, hay heridas que nunca sanan y solamente podemos olvidar que las tenemos y seguir delante.

El continuó movimiento del sol y los días le llevó a una edad en la que los sueños ya no están, uno es mas sabio, aunque a veces una chispa de ilusión puede devolver instantes de magia. Llenó libros de versos con historias emotivas, nunca su historia. Sobre él solo había escrito dos veces. Y llegó la tercera.

Los avatares de la vida le rompieron de nuevo en pedazos pues había perdido todo por lo que vivir. Sus manos vacías le hacían gritar de dolor y nada obtuvo. Se había vuelto el mundo un lugar hostil para todo lo que irradiaba.

Y escribió ese tercer poema que pudo salvarlo, aunque hay quien dice por los recuerdos guiado que no quedo ileso, pues esta vez escribió unos versos breves y tan llenos de simbolismos que había que leerlo varias veces para entender lo que decía. Lírica desgarrada y sin esperanzas de alguien avocado a un tormento sempiterno.

Después de aquello nadie lo volvió a ver y aunque no hay quien falta que dice que pereció en el último suspiro, algunos aún creemos en la salvación de uno mismo mediante la lucha con las mejores armas que uno pueda poseer en esta vida.

Aprendí que ni las derrotas ni las victorias llegan solas y tampoco el resultado será proporcional a la energía invertida, hay quien vive inerte en un calendario sobrio colgado en la pared y quien arriesga por lograr sus sueños a pesar de que la pérdida de los mismos sea la opción mas clara.

Si perdió algo el poeta nunca fue su vida, pues esta está hecha de sueños y el se entregó a la onírica forma de amar sus riesgos, con la bohemia y la gloria juntas aunque parezca imposible.

Hoy repaso sus versos escritos con la tinta de su pasado, y cada vez que lo hago me siento mas fuerte para afrontar el perecedero mañana.

2 comentarios:

madison dijo...

Siempre hay algo o alguien por quien merece la vivir.
A veces tardamos horas, días, tal vez meses en darnos cuenta que somos importantes para alguien y esa persona no espera el tiempo que haga falta.No importa lo que tardemos a darnos cuenta, lo que tenga que ser sera cuando llegue el momento.
Todos somos perecederos y sustituibles, por muy doloroso que nos resulte es así.

Anónimo dijo...

Las derrotas y las victorias son muy subjetivas, lo que le parece a uno una victoria peude ser lo contrario, y viceversa.

Publicar un comentario

Related Posts with Thumbnails