martes, 14 de septiembre de 2010

El traductor de piel

Hay lugares de tu persona donde me pierdo sin entenderte y no sé porque camino continuar, como si fuera nobel en el arte de amarte. Hay momentos que no entiendo tu piel porque la siento diferente al roce de la mía.

Por ello he me he puesto en la labor de buscar un traductor de piel, de la tuya, para entender mejor los gestos de tu cuerpo en la falta del verbo, para entender la última de tus miradas que me deja la sensación inconclusa de no saber si tus momentos más felices son los míos compartidos.

Me veía como un hombre partido en dos, dos mitades asíncronas que cada una por su lado te hablaba y enamoraba, pero ninguna te tenía con la necesaria entrega que otorga ese beso que segundos infinitos.

Y le hallé, a ese traductor de más de mil idiomas desconocidos, y me vendió secretos de tu piel al precio del oro, después se marchó mientras yo los desvelaba y descubría que todo lo contado por ese sabio ya era conocido por mis manos.

Entender que aunque uno tenga todo delante, todo lleva su tiempo, todo se debe adaptar a lo que encontramos y amamos, con la paciencia del que duerme, con la maravillosa forma de aprender cada día un poco mas de ti.

4 comentarios:

madison dijo...

Perderse en el otro también tiene su encanto.
El factor sorpresa es importante y genial cuando el conocimiento resulta ser lo que uno esperaba.
Muy hermosa tu entrada, como siempre.
Buenas noches José

silvia dijo...

me gustaría que leyeran mi piel, se podría? me parece genial

nosequé dijo...

Sigue traduciendo y comparte tu experiencia con todos. Tus palabras siempre son asombrosamente calidas

ana dijo...

Joder que maravilla, me dejas sin palabras, sólo con la piel desnuda.

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