martes, 28 de septiembre de 2010

El Puente de oír pasar palabras (2)

Los días pasaban como dulces por los labios de la golosa Sara, y el encuentro de los tres amigos de nuevo les llevaba a participar en su juego favorito, escuchar las palabras que el viento susurraba entre los árboles desde aquel viejo puente de madera.


El día se quebraba de vez en cuando con brotes de lluvia débil que refrescaba sus rostros sin llegar a empaparlos, aquel día Pablo llegaba disfrazado de mosquetero, eran los carnavales en el pueblo y por esos días el no tenía otra ropa que ponerse. La pequeña Sara llevaba un liviano disfraz de duende, que dejaba sus blancos hombros y rodillas al descubierto. Andrea no llevaba disfraz.

Los tres sentados en el puente dejaron de nuevo sus pies colgando y entre las brisas juguetonas esperaban que les llegara la primera palabra.

Sara - ¿Por qué no te has disfrazado Andrea?
Andrea- Los disfraces son para los pequeños.

Andrea a veces trataba de manejar cierta superioridad con los tres años que adelantaba a los otros.

Sara- Es no es verdad en mi familia se disfrazan todos, hasta mis padres.
Andrea- En tu familia no hay muchos niños por eso ellos hacen de niños también.
Pablo- ¡Silencio! Hay una palabra…
Andrea - ¿Cuál dijo?
Pablo- Dijo… Héroe
Sara- ¡Yo también la escuché!

Los tres quedaron callados, en esa pausa que siempre hacen cuando se quedan pensativos. La mañana era limpia, con los cielos abiertos solo volviendo al gris cuando arreciaba un poco, cambiante y hermosa.

Pablo- Los héroes son los mejores, son los protagonistas de las películas y los que siempre solucionan todo.
Andrea- Si aunque a veces mueren por salvar a una princesa que no hace nada.
Sara- Las princesas si hacen, son las que enamoran a los héroes y hacen que sean más fuertes.
Andrea- Pero a veces hay heroínas también que consiguen ayudar a los demás.

Mientras la conversación transcurría entre ambas niñas Pablo permanecía erguido en el puente sujetando con una mano la empuñadura de plástico de su espada, miraba al infinito.

Pablo- yo seré un héroe…
Andrea- son mejores las mujeres para eso
Pablo- no es cierto
Sara- yo con ser un hada me vale

Pablo y Andrea discutían incesantes sobre quien sería mejor héroe y finalmente Andrea decidió llamar desde su teléfono móvil amarillo chillón a su casa para preguntarlo. Al hacerlo quien contestó fue su abuelo el cual estaba disfrazado de su héroe favorito “El hombre araña” eso sí algo encorvado y fondón.

Andrea- Abuelo, ¿quien es mejor un héroe o una heroína?
Abuelo- Pues querida nieta, en condiciones normales te diría que un héroe aunque cuando me miro al espejo con este disfraz me entran dudas, pero te diré que hay meses que es mejor un héroe y otros que una heroína.
Andrea- No lo entiendo, es mejor siempre solo uno, ¿o ella o él?
Abuelo- pues no señorita y te explicaré porque, para mí un héroe es algo más que aquel que sale a defender a los débiles siendo ellos sobradamente fuertes, o esos señores poderosos que con sus migajas salvan a otros, eso no esta mal del todo pero no son los auténticos héroes.
Andrea- ¿y cuales son entonces?
Abuelo- Pues muy sencillo, hay meses que para mi nuestro héroe es tu padre porque nos ayuda a llegar a fin de mes o a comprar esas medicinas que necesitamos, y en otras ocasiones es tu madre porque del mismo modo nos ayuda con su salario y ahorrando para que nosotros tengamos lo mejor. Por eso hay un mes que hay un héroe y otro que hay una heroína.

Andrea colgó el teléfono sin despedirse mientras tanto Sara como Pablo ofrecía su rostro interrogante y su silencio, esperaban que se lo contase.

Pero Andrea se levantó y se fue mientras pensaba “como narices les voy a explicar esto yo a estos dos pequeños”, pero cuando se hubo alejado se giró y gritando les dijo:

Andrea- Sabéis que, que podéis ser un héroe un día cada uno, hoy lo será Pablo y mañana los eras tú Sara.

Y aunque los dos quedaron agradados con aquello, al anochecer cuando Sara se acostaba le dijo a su madre:

Sara- Mamá yo no quiero ser heroína solo quiero ser un hada.

2 comentarios:

madison dijo...

Yo también quiero ser hada. De niña leía cuentos de hadas y príncipes cuando terminaba el libro me quedaba un rato suspirando y soñando.
Me ha gustado mucho, muchísimo tu relato.
Un abrazo José

Jose Fco. Delgado Abad dijo...

Seguro que de alguna forma lo eres...

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