viernes, 30 de julio de 2010

LA FLOR DE FUEGO


Me encontraba entre dos cerros y si haber superado el primero de ellos fue difícil para un hombre de ciudad, el segundo lo sería para el que además de eso tiene algún kilo de más. Y lo que entonces me sucedió apenas puede ser contado por alguien de nuestros tiempos modernos.

Aún el sol casi curvado entraba entre los dos montes para alumbrar los colores vivos de un paisaje natural de extrema belleza, en esos lugares que difícilmente hoy uno puede encontrar y en el que puede llegarse uno a ver solo y a sentirse casi el único habitante del mundo que tiene bajo los pies.

Decidí realizar esa excursión con propósitos parecidos al que realiza el Camino de Santiago, pero en este caso sin creencias religiosas ni ganas de perder peso, si no mas bien porque la vida me enfrentaba a un nudo de decisiones, estaba en un momento difícil en el que uno ha de tomarse un buen tiempo para pensar, cuando uno ya ha recopilado los consejos aceptables de personas razonables y solo queda simplemente ver por donde seguir y de que manera.

De ese modo desanudando yo la madeja liada de mis días caminaba relajando la vista en las distancias, sin asombros ni sorpresas como un peregrino que toma sus propios caminos. Y creyéndome ya solo durante mucho tiempo escuché una voz que desde no muy lejos me llamaba, alguien pedía auxilio y rápidamente me acerqué al lugar desde el cual los gritos provenían.

Un hombre joven yacía en el suelo y otro mucho más mayor esta postrado junto a él. El mayor que era el que estaba consciente era quien pedía ayuda para su hijo, el cual parecía descansar en la hierba con cara de ángel, pero con los sudores de una fiebre creciente. Aquella persona me contó que necesitaba hallar la cura para su hijo enfermo, que esa cura podría ser una planta que había en aquellos parajes llamada “flor de fuego” y que le ayudara a encontrarla.

Cuando me contó todo aquello no le creía, y fui rápidamente a utilizar mi celular el cual estaba sin cobertura, miré hacia los lados en busca de lugares donde pudiera pedir ayuda y no vi nada. Seguía escéptico y le propuse que entre ambos trasladásemos al enfermo, posiblemente en unas dos horas podríamos llegar a algún lado en el que pedir ayuda, me dijo que no era posible que era mejor no moverlo. Me encontré como perdido en el medievo y esta vez con la necesidad de tomar nuevas decisiones, no sabía que hacer.

Finalmente le pedí que me describiera como era aquella planta y me puse a buscarla por toda la ladera, yo nunca entendí de plantas, por ello regresé al cabo de media hora y con tres posibles candidatas a ser la “flor de fuego”. Aquel hombre de rostro acartonado y viejo me dijo que no era ninguna de ellas y de nuevo me perdí entre la vegetación del lugar buscándola.

Con la descripción mas precisa y los descartes hechos ya solo podía ser una que difícilmente encontré, estaba convencido de que esta vez era la planta adecuada. Pero cuando regresé donde se encontraban resultó que allí no había nadie, se habían marchado sin dejar rastro. Anduve por los alrededores buscándolos durante un rato y al no hallarlos continué mi camino, decidí guardar la planta escogida por si mas adelante los veía, quise deducir que algún otro tipo de ayuda les había llegado antes que yo.

Hora y media después la noche llegó fría como lanzando vientos de cuchillos helados el aire se movía por mi camino, llegaba al pueblecito en el que tenía posada, cansado y hambriento, unos pasos más y estaría relajándome en una tina de agua caliente.

Unos días mas tarde me encontraba en mi oficina en los momentos en los que debía tomar las decisiones que me hicieron realizar aquella excursión, las cuales eran muy importantes para mi futuro en todos los sentidos. Algo hizo que conservara aquella “flor de fuego” y la dejara en mi escritorio, quizás el hecho de que tenía un aroma delicioso, mas dulce que la vainilla y que llenaba mis despacho de efluvios de tranquilidad.

Ante mi decisión debía recibir a tres personas, tres visitas, la primera de ellas llegó y nos entretuvimos charlando un buen tiempo, he de reconocer que a pesar de lo importante que era aquello para mí en algunos momentos me quede absorto con mis pensamientos, cuando esta persona ya se iba a marchar decidí preguntarle que le parecía aquella planta y me dijo simplemente que estaba bien.

Con la segunda visita fue mas o menos igual.

Pero al llegar la tercera y comenzar a hablar noté que no se encontraba bien, por su frente una gota de sudor bajaba y realizaba grandes esfuerzos para exponer aquello sobre lo que hablábamos. Me encontré en un momento en el que tal vez todo me empezó a dar igual, y sentí que no terminaría de tomar la decisión correcta, así que me levanté recogí la “flor de fuego” se la entregué a este señor y el dije que se fuera a casa y que hiciese una infusión para curarse con ella, que en unos días volveríamos a vernos.

Cierto es que me llegó incomodar la perdida de aquella planta, pero a los dos días aquel caballero al que se la había regalado apareció , jovial y fresco, con una sonrisa en la cara y lleno de vida. Aquel día nos dimos cuenta que los problemas que teníamos ambos se solucionaban de una manera conjunta, tomé mis decisiones y desde entonces la vida me fue bastante bien.

En alguna época del año regreso al lugar entre aquellos cerros donde me pidieron ayuda, y suelo hacerlo con alguien de mi familia o algún amigo que se encuentra en una encrucijada vital, cuando llego allí simplemente les pido que encuentren la “flor de fuego” y que después se la lleven con ellos, que tarde o temprano sabrán que decisión tomar. Yo recojo una para mí ya que me encanta que mi hogar huela a esa vainilla dulce que me recuerda justo el día que pude perderlo todo y no fue así.

6 comentarios:

Tropiezos y trapecios dijo...

Esperemos encontrar siempre a quien pueda prestarnos una "flor de fuego" y tener siempre una en nuestras manos para aquellos que la necesiten.

eclipse de luna dijo...

Buscando entre los blogs de 20 blogs di con el tuyo..y me senti atraida por el titulo..

Me ha gustado esta historia, y ojala todos tuviesemos a nuestro alcance esta "flor de fuego"...

Un besito y una estrella.
Mar

P.D. suerte en el concurso

La Flor del Fuego dijo...

HOLA MIRA VOS QUE CASUALIDADA YO CANTO FOLKLORE SOY DE CBA CTAL Y SOY LIDER DE MI BANDA Y COMO SOLISTA SOY "LA FLOR DEL FUEGO" YAS HACE MAS DE 5 AÑOS QUE SOY LLAMADA ASI, RECIEN ESTOY ENTRANDO EN INTERNET , TE INVITO A MI FACEBOOK LORENACUELLO77@HOTMAIL.COM , LORENA CUELLO ES MI FACE, UN ABRAZO HERMOSA HISTORIA.. =)) NOS VEMOS AMIGO.

Jose Fco. Delgado Abad dijo...

Pues me parece estupendo lo miraré, y por cierto... bonito nombre

Anónimo dijo...

Muchas personas, son flores de fuego en el Espíritu... renacen como el fenix, brillan y alumbran a distancias,son delicadas y fuertes a la vez, purificadas constantemente en su misma esencia, día a día, noche tras noche...

El secreto para resolver los problemas que hay en nuestra vida, es encontrar esa flor de fuego, la que es y vive dentro de nosotros, ese poder infinito que permanece si se cree en Él, ese amor inacabable que reina en personas de fe y que buscan hacer el bien, porque eso les nace desde adentro...

Lo cierto es que el ser humano no necesita nada más de lo que ya tiene... sólo se necesita a si mismo, confianza en su propia sabiduría, fe en su criterio para tomar decisiones, y amor en cada cosa que hace, ciertamente son las puertas a la felicidad y el éxito...

La vida es más hermosa de lo que hoy sabemos, es misión nuestra el ser capaz de descubrir toda esa belleza y perfección... ciertamente es algo que nunca se acabará... el amor de Dios no tuvo fin, y aquí estamos comtemplandolo hoy, más despiertos, con mayor consciencia, con mayor gratitud, felices sonriendo desde dentro hacia afuera, disfrutando la paz que nos otorgan los momentos simples, pero aquí estamos hoy... "creyendo"...

Jose Fco. Delgado Abad dijo...

Un comentario precioso y en efecto la confianza en la vida y en uno mismo es clave para todo, aunque eso suela ser parte de los pilares de la educación de cada uno.

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