miércoles, 10 de febrero de 2010

Entre tu mundo y el mío


Entre tu mundo y el mío he cultivado una hilera de rosas para que sepas donde estoy y pueda yo seguirte, como una línea de hormiguitas rojas me dicen donde te encuentras para dejarme ir hasta el precipicio de tus labios, hasta tu aliento.

Entre ambos mundos hemos creado las formas de comunicarnos con la diversidad de poder entendernos solo con sentimientos, y son tantos que no se cuentan en una vida y están armónicamente orquestados con las funciones definidas.

Siento la frescura de dos mares que me envuelven, el aleteo del peso de tus palabras cuando me llegan sin haberte mencionado porque siempre estas ahí. Y el don de tu presencia me hace matar una soledad que busca llenarme de palabras vanas, de canciones necias de bardos agotados que no hayan damas de altura.

Entre tu mundo y el mío se han levantado altares, no para adorar a dioses para los que estoy ciego, si no para que según me vaya acercando donde te encuentres pueda adorar una renovada y esperada vida a tu lado, o aprenda en mis días de caminante más formas del amor para dártelas todas.

Entre ambos mundos vuelan veloces un millón de palomas mensajeras que en su pico te llevan cachitos de mi alma mientras quemo la distancia con la pólvora que sube a tu cielo en forma de fuegos de artificio.

Señálame el lugar donde deba andar y no habrá perdida en los encuentros, en tus abrazos de fuertes nudos en los que dejamos de ser dos. Se harán mis huesos los de un gigante y en un paso estaré en tu norte para decirte que no hay donde deba estar que no sea envejeciendo la piel de mi rostro a lo largo de tus días.

Entre tu mundo y el mío no hay nada.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts with Thumbnails