viernes, 8 de enero de 2010

En la orilla, día décimo séptimo


No se en qué momento empecé a jugar al escondite, fue cuando empecé a contar tus cabellos en mi mano, 1 ,2 ,3 ,4 ,5 ,6 ,7 …..y no sé en que número me quedé cuando vi que ya no estabas a mi lado.

Hoy te busco en lugares donde mis días fueron tuyos, te busco en las palabras de los que me hablan y en las canciones que alcanzan mis oídos, pero no te encuentro.

Trato de hallarte dónde nunca estuve y en aquellos lugares que he recreado en mis ilusiones, en donde nada crece y en los que el follaje impide el paso de la luz.

8,9,10,11,12,….sigo contando y me da miedo girarme y no verte, no se cuando acepté las reglas de este juego que se me hace tan eterno, que me llena de añoranza a tu vientre entregado, a tu alma desvelada en abrazos imposibles.

Y si te encuentro y te miro a los ojos ¿sabré que eres tu? O seguirás escondida en otro lugar donde no miré, donde no entregué verbos a los que dieras respuestas.

13, 14, 15…..ya no cuento más.

Ahora cuentas tú sin yo haberme escondido, ahora cuentas tú porque me ocultaste y ando esperando que se encienda la luz del rincón donde me dejaste, solo susurro tu nombre para que nadie me escuche, si lo grito me encontrarás pero quizá sea que evitamos juntar las palmas de nuestras manos para no sentir el latido del corazón desde ellas.

En mi orilla hay espacios que no conocía, y en ellos partes de mí que no estaban, pero de todos esos rincones hay uno solo donde me puedes ocultar, lejos de tu aura, de tu extraña forma de crear la ilusión intermitente de sentirte a mi lado.

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