martes, 12 de enero de 2010

El "Air Fuck One" de Clinton


Bill Clinton desde su famoso escándalo derivado de la conservación de su semen en las ropas de una becaria después de una presidencial sesión oral, ha seguido siendo el mismo, pero siempre oculto o ocultado en sus devaneos amorosos. Y como si de Silvio Berlusconi se tratase también tiene sus amigos y uno de ellos es Rob Burkle, un conocido mujeriego cuyo avión un Boeing 757 ha sido bautizado con el nombre de “Air Fuck One” debido a que en el se realizaban fiestas de contenido sexual con actrices y modelos, durante y al final del trayecto.

Hillary Clinton ya no tiene manos para tapar tanto escándalo, como manos no tuvo supongo para calmar la libido de su marido, y aunque hace ya años tuviera una soporífera Web de peinados pretendidamente glamurosos ahora debe deambular con un cardado del diablo por los pasillos tras Obama, al que hace unos meses dijo “ya sabes que no puedo controlar a mi marido”.

Yo imagino una fiesta en el avión con el mencionado Berlusconi junto a Clinton, corriendo tras las desnudadas azafatas de generosos pechos para reclamar sus favores, en muchos casos eso sí, previo pago, mientras uno canta la Traviata el otro en un pijama de barras y estrellas reabre su bragueta buscando quien le jure bandera de rodillas.

El caso es que no es malo tener una vida sexual despierta y abierta, cada uno con su moral que haga su pedestal, pero la hipocresía por tener la imagen intacta es lo que la gente termina por no perdonar. A mí personalmente me es indiferente si ambos se hacen un “menage a trois” con una cabra alpina, o con la puerca de turno, lo que no quiero son postales para turistas en las que salen sonriendo y tratando de desmentir lo inevitable de su naturaleza.

En estos días de grandes retrasos aéreos en nuestro país con buenos ojos verían muchos que su retraso fuera esperando en el avión del amigo de Clinton, jadeando al piloto en vez de de pasársela por los pasillos buscando quien atienda sus reclamaciones.

Vamos que Bill andaba entre vientres se sabía, pero ahora se destapa de un modo sensacionalista y hasta con tintes de película de serie b, pues es lo que pide el negocio, el dinero que como Dios y el Diablo están en todas partes.

1 comentarios:

Perla A dijo...

Odío la hipocresía, y esa pareja unida solo por la ambición poder.
El grado de pudor de una persona mide su valor espiritual.
Cariños!

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