martes, 8 de diciembre de 2009

Opinión: Hoy cené con Mickey Mouse


Todavía estoy sonriendo de la genial cena que hoy tuve, desde hace ya meses hablaba por teléfono con el ratón Mickey, o Miguelito para el que lo quiera, hablábamos de la buena fortuna que en la vida se tiene cuando uno aparece en el momento esperado y teníamos una serie de puntos en común en nuestra filosofía existencial, ya que tanto el como yo en este mundo nacimos para superar la aparición de un conejo, en el caso de mi amigo Mickey del conejo de la suerte Oswald y en mi caso el mismo conejo de mi amiga Alicia, si la del país de las mil maravillas a la que también conozco y con la que suelo cenar, aunque sus cenas son ligeras, le va mas después disfrutar de la noche loca.

El apareció al principio en mi casa cabizbajo y aparentemente cansado, obviamente con 82 años es de esperar pero cuando se quito el abrigo respiró fuerte y sonrió, entonces empezó de verdad la noche.

Le saque una bandeja con una selección de quesos, pero el en seguida me dijo que de queso estaba harto, que le sacase jamón y así lo hice, tomando un vino de tinta lágrima nos fuimos alegrando, me hablo de su señora, y de sus niños, me hablo de su trabajo, y finalmente dejo la copa en la mesa y me entregó una serie de palabras que nunca pensé recibir. Me dijo que la vida de los dibujos animados ya no era la misma, que en el paso de los años y las crisis mundiales ellos siempre permanecían igual, eternos, el había vivido la gran depresión en la época que hizo su ultimo corto cinematográfico.

Nunca fue un héroe, pero el siempre trató de hacer las cosas bien, uno no es dueño de si destino y el suyo al fin y al cabo lo escribieron otros.

El destino de uno solo es fruto de sus casualidades, le hable de mí, pero no de mi pasado sino de mi destino, de las múltiples causas que lo estaban elaborando, y que no creía en el azar como la suerte de los tontos, porque todo ocurre por algo aunque sea desde tan lejos que jamás lo sepamos.

Su vida cuando no esté serán imágenes, como la mía cuando tampoco esté, salvo que posiblemente mis imágenes no le importen a muchos, por eso mientras el curso de mi vida continúe preferiré dejar los mejores momentos en el presente de cada uno, mientras mi sangre caliente dibuje mi cuerpo.

Terminamos cantando una canción llamada "El baile del granero" o al menos entonándola, le traía recuerdos de su señora, de Minnie, porque con esa canción le rechazó la primera vez.

Al despedirse me dejó uno de sus guantes y me dijo que me traería suerte, no creo en la suerte, creo que todos debemos escribir nuestra historia y cada día luchar por ella, creo que hoy es el mejor día de mi vida para luchar por la vida, creo en la honestidad y en los valores humanos, creo en el amor y en tí aunque lleve una lanza en el costado que un día de negación me lanzaste.

Hay días que para escribir este blog me pongo su guante y siento ganas de vivir y no ser un mero cómico de otros, un dibujo antropomórfico viviendo siempre la misma historia.

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