lunes, 7 de diciembre de 2009

En la orilla, octavo día


No existe una forma perfecta de sentirse bien, existen muchas, y las iremos encontrando a través de la vida, de igual forma no debemos aspirar a sentirnos bien siempre porque asumir el dolor es el principio de la búsqueda de una solución.

Me encuentro en la encrucijada mas grande de mi vida, donde las decisiones tomadas serán recordadas siempre, donde la peor decisión será una ruina y la mejor es una incógnita.

Me he quitado varias máscaras estos últimos días, y no sé si me queda alguna formando parte ya de mi piel, se donde quiero ir y lo que quiero arriesgar, dibujo planes y miro los pesos de las cosas, sus precios vitales, pero a veces me sorprendo en un reflejo fugaz como un niño dibujando un corazón en la arena.

Algo se ha dañado en mí, como si una vasija antigua hubiera liberado en mi alma afanes nuevos, y con tanto delante mío lo veo todo borroso, me cuesta discernir la realidad de el sueño, la verdad del deseo.

Me voy recomponiendo, pero llevará tiempo y será el tiempo de algunas personas que decidieron esperarme, o de otras que me amaron por naturaleza, mi tiempo no importa cuando cada segundo duele, no con el dolor de la pena, si no con el de el alma cansada que agota cada día la fuerza que recibe de la esperanza de tener cerca lo que uno mas ama.

1 comentarios:

Americo Treminio dijo...

Me ha gustado visitar tu blog, saludos sinceros desde Nicaragua.

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