viernes, 27 de noviembre de 2009

Buscando mi sitio

Ayer andaba yo por Madrid y por lo que pareció un instante me sentí perdido, solo, sin saber a donde ir, fue como si la vida hubiese querido hacer una pausa en mí, me detuvo. En aquel silencio de la nada , mis pensamientos se quedaban también vacíos, no sabía realmente que hacer, no sabia que quería.

Y fue entonces cuando me imagine mundos ideales, perfectos lugares donde vivir, primero me vino a la mente uno con una playa preciosa donde el mar se acercaba despacio y acariciaba mis pies, el sol era amarillo pero apenas quemaba la piel, y la brisa suave me llevaba los cabellos hacia atrás dejándome la frente despejada, aquel sitio me pareció maravillosos para quedarme una vida en el. Pero no lo hice.

El segundo sitio que me pude imaginar era frío, pero hermoso, lleno de blanca nieve en todo el paisaje, los días eran también tranquilos y podía pasear por los sitios más bonitos del mundo. Pero tampoco me quedé.

El tercero que me imaginé estaba lleno de placeres, fruta deliciosa que con mucho colorido se repartía en una preciosa alfombra llena de aromas, mujeres hermosas bailando y ofreciéndome el deseo de sus cuerpos. No me quedé.

El cuarto era un sitio lleno de puertas, y tras cada una de ellas se encontraban las cosas materiales que yo siempre he deseado tener. Lo tenía todo, aquello que el mundo materialmente me puede dar.

Así pude ver más de cien lugares, cada uno de ellos me ofrecía maravillas deseadas por cualquiera y más por mí. Tantos lugares que mi imaginación quedó agotada.

Pero de repente me vino a la mente otro más, este era una habitación no muy grande toda muy blanca, llena de luz, en ella no había nada, estaba totalmente vacía, y dentro de ella escuché una risa. Solo durante un momento.

Decidí quedarme en esa habitación para siempre, pero no sabía porque al principio. Luego me di cuenta que la risa que había escuchado era la tuya, y que me había llenado tanto escucharla que aquel era el sitio en el que yo quería permanecer. Escuchándote siempre reír.

Pero de repente, todos los sueños empezaron a desaparecer, me volví a encontrar en Madrid , el tiempo empezó de nuevo a andar, ya no existían esos mundos ideales que yo me había imaginado. De nuevo estaba en la rutina diaria, hoy iría de nuevo al ordenador a hablar contigo, hoy de nuevo desearía estar contigo, hoy otra vez me dolería que estuvieras lejos.

Y fue cuando me volví a acordar de esa risa que escuché en el sueño , de aquel mundo aparentemente ideal. Y me dí cuenta que el mundo ideal en el que quiero estar contigo es uno en el que también a veces tenga que escuchar tu llanto, en el que no todos los dias sean iguales y siempre seamos felices, un mundo en el que luchar, en el que enamorarnos cada día, donde conseguir las cosas sea difícil y por ello después las festejemos, un mundo donde tu no eres perfecta, ni yo tampoco, donde querernos sea comprendernos e incluso soportar a veces cosas del otro. Un mundo donde contemplar como envejecemos y nuestros hijos crecen sanos.

Un mundo donde estamos ahora, y mi mundo es perfecto contigo,a mi lado, en los días alegres y en los grises, construyéndonos por dentro en el amor.

Este mundo es para mi perfecto contigo.

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